El actor y director Ben Affleck ha compartido su perspectiva sobre la actual situación de Hollywood, que se encuentra claramente dividida entre grandes franquicias y el vasto catálogo del streaming. En su opinión, esta fractura no es resultado de una crisis creativa, sino de la complejidad económica que enfrenta la industria. Según Affleck, el costo mínimo de producción y comercialización de una película asciende a aproximadamente 50 millones de dólares, y se requiere generar al menos 100 millones en taquilla para obtener beneficios. Esta situación ha llevado a los estudios a desarrollar una aversión al riesgo que condiciona sus decisiones.
Hollywood no puede seguir funcionando así
“Ya no se trata de si esta es una gran película, sino de si encaja en el algoritmo”, comentó Affleck. Este cambio de enfoque ha llevado a una homogeneización del contenido, donde las secuelas y las franquicias dominan las pantallas, en lugar de arriesgarse con propuestas más originales. La presión por seguir fórmulas que garanticen el éxito financiero ha hecho que muchos proyectos se queden en el camino.
Además, el auge de las plataformas de streaming como Netflix y Prime Video ha cambiado las reglas del juego. Estas compañías se basan en análisis de datos para determinar qué proyectos producir, priorizando contenido que mantenga a los suscriptores interesados. Affleck subraya que esto también influye en la creatividad cinematográfica, transformando el proceso de producción en uno dictado por estadísticas más que por la calidad narrativa.
Aunque Affleck reconoce que Hollywood no está en crisis, sí advierte que está experimentando un cambio irreversible hacia producciones más grandes y seguras. Esto puede distanciar a algunos creadores de la esencia original del cine, sin embargo, expresa que la audiencia tiene la última palabra al decidir qué películas respaldar y llevar a la taquilla.