El veterano programador Koji Sugimoto, conocido por sus trabajos en títulos icónicos como Chrono Trigger y Final Fantasy X, ha expresado su descontento con la reciente tendencia en los videojuegos modernos que busca emular los errores visuales de la era de PlayStation 1. Sugimoto considera que esta práctica, alimentada por el lanzamiento de una nueva herramienta por parte de Unity Japón, que facilita a los desarrolladores replicar la distorsión de texturas característica del hardware de la PS1, es innecesaria y va en contra de su labor como desarrollador.
Ya no existen limitaciones, ¿para qué imitarlas?
En un comentario reaccionando a un tweet de Unity Japón, Sugimoto reflexionó sobre el arduo trabajo que él y su equipo dedicaron para evitar la distorsión de texturas, algo que ahora se glorifica como un aspecto “encantador” de los videojuegos retro. “En aquellos tiempos, empleamos un esfuerzo desgastante para evitar esta distorsión, solo para que hoy se considere un rasgo de carácter”, aseguró Sugimoto, enfatizando su desconcierto frente a esta apreciación actual.
La crítica no es nueva; ya en 2019, Sugimoto había calificado la tendencia de replicar intencionadamente tales imperfecciones como “detestable”, argumentando que había pasado horas de trabajo luchando contra el problema. A pesar de su frustración, el interés por los defectos visuales evoca un debate más amplio sobre el valor de las imperfecciones en los medios digitales.
El reconocido músico y compositor Brian Eno también ha abordado este fenómeno. En su libro A Year With Swollen Appendices, argumenta que los elementos que ahora nos parecen extraños o feos en un nuevo medio, como la distorsión de CD o el sonido de 8 bits, acabarán siendo valorados y emulados con el tiempo. Esta tendencia refleja una mirada nostálgica hacia la estética del pasado, que continúa influyendo en la dirección artística de los videojuegos contemporáneos.