Tesla se enfrenta a un creciente escrutinio en China tras la reciente revelación de que ha demandado al menos a seis propietarios de vehículos que reportaron fallas mecánicas y a seis blogueros y dos medios de comunicación que criticaron a la compañía.
Este comportamiento inusual por parte del fabricante de automóviles ha levantado preocupaciones sobre su enfoque contra la crítica y las relaciones con los medios en el país.
Según un informe de la Associated Press, Tesla es la única automotriz extranjera con una fábrica totalmente propiedad en China, ubicada en Shanghái, que se ha convertido en su principal centro de producción y fuente de ingresos.
Tesla y el Gobierno Chino no quieren críticas negativas
La relación cercana entre Elon Musk y funcionarios del Partido Comunista Chino, establecida en un acuerdo de 2018, ha beneficiado a la empresa con ventajas regulatorias, préstamos a tasas preferenciales y subsidios fiscales.
El informe también alega que los medios locales han recibido instrucciones de evitar la cobertura negativa sobre Tesla, describiendo a la compañía como una entidad clave protegida por el gobierno de Shanghái.
Esto ha resultado en una cobertura generalmente favorable de la marca entre los periodistas chinos. Un periodista incluso mencionó que le habían indicado no escribir críticas, subrayando la influencia del estado en el tratamiento de Tesla.
Asimismo, el informe detalla cómo Tesla ha ganado aproximadamente el 90% de los juicios que enfrenta contra clientes que alegan defectos. Las quejas de los consumidores sobre la falta de comunicación por parte de la empresa han lleva a demandas, que, en algunos casos, terminan en derrotas para ellos, además de ser demandados por Tesla en respuesta.
La situación de Zhang, una de las demandantes, resalta cómo Tesla ha llegado a supeditar la comunicación efectiva con sus clientes a prácticas legales agresivas, un enfoque que algunos consideran dañino para la imagen de la firma a largo plazo.