En un movimiento que sorprendió a muchos en la industria de los videojuegos, Sony aumentó el precio de la PlayStation 5 en 50 euros, lo que elevaba el coste del modelo digital, sin lector de discos, a 499 euros.
Este ajuste en el precio se suma a la tendencia creciente en el sector, donde la compañía argumenta que es necesario debido a las condiciones del mercado y el aumento de los costos de desarrollo.
Y Microsoft decide que es una buena política de ventas
A partir del 1 de mayo, la compañía de Phil Spencer ha anunciado un aumento de precios en todas sus consolas, juegos y accesorios, también en 50 euros. La Xbox Series S, en su versión de 512 GB, ahora cuesta 349,99 euros, mientras que la Xbox Series X, con 1 TB de almacenamiento, ha pasado a 599,99 euros.
El incremento afecta incluso a los mandos de Xbox, que han visto un ajuste de precios similar, con opciones que ahora oscilan entre 64,99 euros y 199,99 euros, dependiendo del modelo.
Además, Microsoft ha fijado un nuevo precio de 79,99 euros para los títulos AAA, un incremento de 10 euros respecto a la tarifa actual. Sin embargo, este aumento no se aplica a su suscripción Game Pass, que permanece en su precio habitual.
Ambas compañías justifican estos aumentos como una respuesta a la difícil situación del mercado, aunque a este ritmo, los precios de las futuras consolas podrían llegar a ser comparables a los de un PC gaming, lo que plantea interrogantes sobre la estrategia a largo plazo de estas marcas.