En 1968, El caso de Thomas Crown, protagonizada por Steve McQueen y Faye Dunaway, se estrenó en cines, convirtiéndose en un éxito rotundo que incluso fue nominada a dos Óscar. Tuvieron que pasar 31 años para ver su remake, cambiando a McQueen por Pierce Brosnan y a Dunaway por Rene Russo. Fue otro sonoro éxito gracias a la dirección de John McTiernan, pero Brosnan, metido hasta el fondo en la saga James Bond, nunca siguió con una secuela y la saga se olvidó… hasta ahora.
Mi nombre es Crown. Thomas Crown.
Aunque en 2007 se llegó a anunciar que Paul Verhoeven estaba interesado en hacer una secuela inspirada en otro clásico, la fabulosa Topkapi, la cosa quedó en nada. Después, McTiernan salió de la cárcel y anunció que había escrito una segunda parte (Thomas Crown y la Leonesa Perdida), pero nadie le hizo caso. Y ahora, por fin, sabemos que el 5 de marzo de 2027 tendremos por fin al personaje de vuelta. Ha tardado, ¿eh?
El protagonista será, en este caso, Michael B. Jordan, y la idea es totalmente suya. Fue él quien hace una década se acercó a MGM con la esperanza de producir el remake y, tras varios vaivenes, no solo consiguió el papel protagonista, sino también el de director. De hecho, ya le podemos ver en su primer y fantástico tráiler dando vueltas por el mundo. Después de Creed III y su Óscar por Los Pecadores, debería tener carta blanca.
Sin embargo, como advierte, no es un reboot, sino una versión a su manera: “Las dos primeras películas trataban de tíos ricos blancos robando por diversión. Eso no gusta ahora. La nuestra es más personal. El riesgo es más alto, pero sigue teniendo la moda y el romance“. Considérenos interesados, señor Jordan.