¿Cuáles son tus motivos para encender la consola? ¿Pasar un buen rato, ganar a tus amigos, dejarte llevar por una buena historia, mejorar poco a poco? Paparruchas: en los 90 e inicios de los 00 hubo un grupo de gente convencida de que los videojuegos debían servir para educar. Podríamos hacer una tesis doctoral de tirar conchas o comer setas para hacerse gigantes, pero estos juegos pretendían que mejoráramos en matemáticas, geografía y hasta salud sexual. Porque, desde luego, eso es lo que todos queremos hacer después del instituto y de pasarnos la tarde con los deberes: ¡Seguir aprendiendo! De entre toda la maraña de juegos educacionales que hay en la historia, nos hemos tomado la molestia de elegir los 5 más terribles. Esos que te hacen pensar “¿Realmente, cuál es la necesidad de aprender cosas?”.
Math Grand Prix
Y empezamos por el principio, claro, por Atari 2600, que en 1982 lanzó un juego de carreras trepidante, único, brutal, en el que competías contra otro jugador… respondiendo correctamente a preguntas matemáticas. ¡Toma ya! Si fallas, el juego te castiga con un sonido horrible y tu coche no se mueve del lugar. Si aciertas, el juego te premia con un sonido horrible y avanzas un poquito. Divertidísimo, ¿verdad? Pues espera a verlo en acción, porque algunas de sus complejísimas cuentas son, al menos al principio, “1+3” o “6+2”. ¿Conseguirás vencer este Mario Kart de la mediocridad más absoluta?
Bronkie the bronchiasaurus
Raya fue un estudio de Super NES que se dedicó, casi en exclusiva, a hacer videojuegos educativos tan tristemente conocidos como Capitán Novolín (para enseñar a los niños con diabetes sobre su enfermedad), Rex Ronan: Experimental Surgeon (que intentaba disuadir a los niños de empezar a fumar) o Packy y Marlon (destinado también a los niños con diabetes). Pero quizá ninguno tan raro como Bronkie the bronchiasaurus, destinado a los infantes con asma… poniéndolos en la piel de dos dinosaurios que no pueden aguantar el humo de San Saurian, su ciudad, y deben a aprender a utilizar su inhalador. Buena intención, terrible resultado.
Catch the sperm
Es posible que te estés preguntando “¿He leído bien?”. Y la respuesta es que sí, por supuesto. En 2011, este juego para móviles y PC que trataba de concienciar sobre el SIDA, varios personajes (representados por espermatozoides) aparecían junto a distintos virus. Sí, esto existió. De hecho, hubo incluso una versión navideña donde el esperma pasaba por lugares decorados con árboles de Navidad y velas, e incluso añadieron un espermatozoide Santa Claus. Para jugar, el jugador debía lanzar condones con una pistola imaginaria para atrapar tanto a los espermatozoides como a los virus. No sé si concienció demasiado, pero hilarante lo es un rato.
Mario is Missing
¿Cómo nos íbamos a dejar los juegos educativos de Mario para MS-DOS? Nintendo dio su visto bueno a varios de ellos, pero el más mítico sigue siendo Mario Is Missing, donde Luigi tomaba el mando (años antes de Luigi’s Mansion) y buscaba a su hermano a lo largo del globo terráqueo, debido a que Bowser había convertido el Reino Champiñón en la Tierra. En cada lugar al que iba Luigi, además, debía recuperar un objeto mítico del lugar (la Mona Lisa en París, la Gran Esfinge en Egipto, etcétera). Intentó ser el juego que acabara con Carmen Sandiego, pero se quedó en la simple intentona.
Sonic’s Schoolhouse
Y si está Mario, no vamos a dejar de lado a Sonic, claro. En 1996, este juego para PC fue el primero de una serie de títulos educacionales… Y el último, porque, aunque estaban en desarrollo, jamás aparecieron más. En Sonic’s Schoolhouse se recuperaba la mecánica de -ojo- Doom, pero en este caso ambientado en una clase y con intenciones educativas: los jugadores podían aprender matemáticas, escritura y deletreo. ¡Incluso había un espacio para el recreo con minijuegos que se parecían mínimamente a lo que el erizo azul suele hacer! “Mínimamente”, eso sí, es la palabra correcta.