Un juez de un tribunal de distrito estadounidense ha dictaminado que Sony no infringió la tecnología patentada de otra empresa con sus consolas y mandos PlayStation. La compañía denunciante, llamada Genuine Enabling Technology, presentó su primera demanda contra Sony Corporation en 2017, y pedía 500 millones de dólares por daños y perjuicios.
Según recoge la web GamesIndustry.biz, Genuine Enabling Technology alegó que el titular de la plataforma había infringido su patente número 730, titulada “Método y aparato para producir un flujo de datos combinado y recuperar de él el flujo de entrada del usuario respectivo y al menos una señal de entrada”.
Una de las principales reclamaciones en la demanda se refiere a la forma en que las consolas PlayStation y los mandos se comunican entre sí: en concreto, envían una señal separada en una frecuencia “de variación lenta” para las entradas de botones y otra frecuencia más alta para las entradas de control de movimiento.
Genuine Enabling Technology afirmó que ningún dispositivo podía recibir simultáneamente ambas señales hasta que ideó una solución con su patente 730. Sin embargo, Sony alegó que la empresa no había aportado pruebas suficientes que demostraran que un determinado componente de sus controladores era “estructuralmente equivalente” a los diagramas lógicos expuestos en la patente de Genuine Enabling Technology.

El juez del caso acordó que Genuine Enabling Technology “no había planteado una controversia de hecho” y accedió a la solicitud de Sony de un juicio sumario de no infracción. Además, el juez declaró cerrado el caso.
Genuine Enabling Technology también presentó una demanda similar contra Nintendo por infracción de la misma patente. El juez del Tribunal de Distrito de ese caso también falló a favor de Nintendo en 2020, pero el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos revocó esta decisión en 2022. El caso sigue su curso.