Reconozco sin temor que no sabía quién era el osito Paddington antes de ver la primera parte, pero me enamoré rendidamente de su inocencia sin igual, que se amplificó en la segunda parte, una de las mejores películas (aunque los que no la han visto crean que es broma) de la historia del cine. Aunque Paddington: Aventura en la Selva no estuvo a la altura, quién sabe, puede que la cuarta entrega vuelva a colocarle (y a su sandwich de mermelada) donde merece.
Oso amoroso
Y es que en Paddington 4 han fichado ni más ni menos que a Armando Iannucci, guionista y creador de Veep y de The Thick of It. O lo que es lo mismo, una auténtica superestrella especialista en guiones de humor ácido, irónico y muy político que ha hecho que mis expectativas por Paddington aumenten exponencialmente. Junto a él estará su colega Simon Blackwell: ambos han sido nominados al Óscar y son ganadores del Emmy, así que no es precisamente cualquier cosa.
Y, dado que Paul King sigue ocupado preparando la secuela de Wonka y ya hizo su obra maestra con Paddington 2, esta nueva entrega será dirigida de nuevo, al menos a priori, por Dougal Wilson, que ya hizo la película anterior con más intenciones que maña. Era una secuela digna, así que, con estos guionistas y un director más o menos competente, parece difícil que la película decepcione.
Aunque la tercera parte de Paddington no gustó tanto como las anteriores, hizo 211 millones en taquilla frente a los 75 millones de presupuesto, así que, obviamente, la saga iba a continuar por algún lado. Preparad la maleta, el impermeable y la mermelada, ¡porque nos vamos de viaje otra vez!