Sharp es una nueva app para iPhone creada por Esat, un estudiante y desarrollador independiente afincado en Alemania. La premisa es simple: hacer un escaneo guiado del rostro que dura unos 30 segundos y, con ese análisis, sacar una rutina personalizada de mañana y de noche. Está planteada como una ayuda inicial para montar una rutina básica y detectar posibles problemas de la piel, no como sustituto de una consulta médica.
Eso, en el fondo, es lo que ofrece Sharp: un análisis facial rápido y guiado que luego se traduce en una rutina de cuidado personalizada para el día y para la noche. El proyecto lo ha desarrollado en solitario el propio Esat desde Alemania, y el enfoque va justo por ahí: orientar a quien quiere empezar con lo básico o entender mejor su piel, sin venderlo como reemplazo de la atención profesional.
Todo empieza con un escaneo guiado que pide buena iluminación, una posición concreta de la cabeza y varias capturas desde distintos ángulos. Cuando termina el análisis, la app devuelve una puntuación general de la piel sobre 100 y seis notas más específicas: claridad, grasa, enrojecimiento, poros y textura, contorno de ojos e hidratación.
A partir de esos resultados, la aplicación arma una rutina corta para la mañana y otra para la noche. Y no se queda en decir “limpiador” o “hidratante”. También explica para qué sirve cada paso y recomienda productos concretos según las puntuaciones del usuario y el presupuesto que haya marcado. Ahí está buena parte de su gancho, sobre todo para quienes se pierden ante una oferta de cosmética cada vez más grande.
Otra función importante es el seguimiento con el paso de las semanas. Sharp invita a repetir el escaneo una vez por semana, a ser posible en condiciones parecidas, para comparar los resultados con mediciones anteriores. Si detecta cambios, puede retocar tanto la rutina como las recomendaciones de producto.
También suma un gráfico de progreso de ocho semanas, comparativas de antes y después, rachas de uso y recordatorios a través de la pantalla de bloqueo y Dynamic Island de Apple. Lo que busca con todo eso es bastante claro: que el cuidado facial se vuelva un hábito más constante y, de paso, más fácil de seguir.
La parte más sensible es la privacidad. Según la política de la app, las imágenes faciales se suben de forma temporal y se procesan con servicios de Google Gemini u OpenAI, mientras que el desarrollador asegura que se borran de los servidores de Sharp después del análisis. Aun así, hablamos de fotos del rostro, así que el asunto merece atención, especialmente en mercados con reglas más estrictas como la UE y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), donde este tipo de información puede acercarse mucho a la categoría de dato biométrico.
Sharp ya puede descargarse gratis, y el escaneo inicial con la puntuación general también entra en esa opción gratuita. El acceso premium cuesta 4,99 dólares por semana, 39,99 dólares al año con una prueba gratis de tres días, o 79,99 dólares por acceso de por vida. La app, además, llega a un segmento cada vez más competido, donde ya están propuestas como L’Oréal Skin Genius, Neutrogena Skin360 o Sephora Smart Skin Scan: Sephora ha hablado de más de 70.000 imágenes de calidad médica, y La Roche-Posay de 50.000 fotos evaluadas.
Los dermatólogos, de todos modos, suelen tratar estas herramientas como apoyo general para cuestiones cosméticas, no como relevo de la atención profesional. Y hay datos que explican esa cautela: un estudio de 2023 publicado en JAMA Dermatology sobre 41 apps relacionadas con dermatología concluyó que ninguna estaba aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). La señal es bastante clara: siguen abiertas las dudas sobre la precisión, la regulación y los posibles sesgos, especialmente en tonos de piel menos representados.