Anthropic tiene ahora otro frente judicial abierto en Estados Unidos. La University of Tennessee Research Foundation (UTRF) ha presentado una demanda por infracción de patentes ante el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito de Delaware. Según el escrito, la empresa habría levantado sus sistemas a partir de métodos patentados de redes neuronales sin licencia. De ser así, sería la primera demanda por patentes contra Anthropic de la que hay constancia.
El caso añade una capa más de presión legal sobre la compañía, que hasta ahora venía lidiando sobre todo con disputas relacionadas con datos de entrenamiento y con sus modelos de suscripción.
UTRF pide una compensación económica, aunque por el momento no concreta la cifra, y también solicita una orden judicial para frenar cualquier infracción futura. Anthropic, por su parte, niega las acusaciones y dice que responderá “con firmeza”, según un portavoz de la empresa.
El núcleo del litigio está en dos patentes estadounidenses concretas: la 10,019,470 y la 10,095,718. Siempre según la demanda, ambas protegen métodos inspirados en la neurociencia para construir, organizar y reutilizar componentes dentro de redes neuronales, un terreno con aplicaciones en software avanzado y en informática neuromórfica.
UTRF sostiene que la tecnología de Anthropic incorpora elementos cubiertos por esas patentes. Entre los productos y sistemas que menciona figuran Claude Code y también la arquitectura interna sobre la que se apoya el software de Anthropic.
Según la información incluida en el caso, la fundación señala de forma específica el uso de métodos neuromórficos patentados, entre ellos un sistema de programación de tareas en segundo plano y un motor de consolidación de memoria.
La acusación llama la atención por un motivo claro: no va solo sobre contenidos o sobre datos, sino sobre el diseño mismo de la tecnología. Si se intenta demostrar la infracción, probablemente habrá que entrar de lleno en cómo funciona por dentro el software. La demanda, eso sí, no dice si hubo conversaciones para una licencia antes de llegar a los tribunales.
Lo que sí deja por escrito es que la University of Tennessee Research Foundation considera que Anthropic actuó de forma “temeraria” frente a la propiedad intelectual.
Las patentes en cuestión salen de trabajos desarrollados en TENNLab, un grupo de computación inspirada en el cerebro vinculado a la Universidad de Tennessee y activo desde 2014. Según la propia descripción del laboratorio, allí se ha trabajado en marcos como NIDA y DANNA, en redes neuronales de impulsos y en hardware neuromórfico desarrollado por el propio equipo.
Ese recorrido apunta a algo más amplio que la defensa de una patente suelta. Según la demanda, TENNLab acumula siete patentes concedidas y varias solicitudes adicionales todavía en trámite.
La demanda aparece poco después de que un juez aprobara, según documentos judiciales, un acuerdo de 1.500 millones en una demanda colectiva por derechos de autor vinculada a la presunta piratería de libros usados para entrenamiento. Ahora la discusión va por otro lado: ya no se debate solo qué materiales se utilizaron, sino de qué manera está construida la tecnología.
Si el caso sigue adelante, otras universidades y centros de investigación con patentes clave en redes neuronales podrían verse animados a reclamar licencias o incluso a presentar demandas parecidas. Por ahora no se sabe cuándo se resolverá.