Google ha retirado hoy Nano Banana 2 de Google Earth, apenas dos días después de activarla, y dice que, si la función regresa, lo hará con medidas de seguridad bastante más estrictas. La explicación de Google es directa: evitar que una herramienta capaz de generar escenas fotorrealistas sobre imágenes satelitales, vistas aéreas y modelos 3D reales acabe facilitando la difusión de contenido falso con aspecto de prueba visual.
No era un problema menor. La herramienta permitía escribir una instrucción de texto y colocar el resultado dentro de Google Earth. Con eso ya era muy fácil fabricar imágenes falsas sobre un contexto cartográfico real.
La reacción fue casi inmediata. Enseguida empezaron a aparecer usuarios mostrando lo sencillo que resultaba crear supuestas “evidencias” de hechos que nunca ocurrieron.
Entre los ejemplos que circularon en esas publicaciones había una columna de refugiados en la frontera mexicana generada con una instrucción simple. También se mencionaron montajes de una planta nuclear en Irán, un hospital bombardeado en Gaza y un accidente mortal de coche en Ámsterdam.
La crítica, aun así, no iba solo por la calidad de las imágenes. Iba, sobre todo, por el lugar en el que se generaban.
Google Earth no es una app cualquiera. Para periodistas, verificadores e investigadores de fuentes abiertas, sigue siendo una referencia habitual cuando toca contrastar ubicaciones, cambios en el terreno o daños en zonas de conflicto y en otros lugares de difícil acceso.
Ahí está el choque de fondo. Integrar escenas falsas dentro de una plataforma asociada a la verificación puede desgastar la confianza en todo el conjunto de imágenes geoespaciales.
Eso fue, precisamente, lo que advirtieron varios expertos en desinformación y analistas de fuentes abiertas. Si cualquiera puede producir una captura convincente con un contexto real, separar lo auténtico de lo manipulado se vuelve mucho más difícil. Y esa pérdida de credibilidad no se queda en el plano teórico: puede tener consecuencias reales en conflictos, crisis humanitarias o investigaciones sensibles.
Google defendió que las imágenes generadas no se incorporaban a la vista principal de Google Earth para todos los usuarios y que quedaban marcadas con SynthID, el sistema de marca de agua de la compañía. Sus críticos recuerdan que esa verificación exige una comprobación activa y que no impide que una imagen se saque de contexto, se recorte o circule sin explicación en redes sociales.
La retirada exprés también encaja en un patrón que Google ya conoce bien. La empresa ha tenido que pausar o reajustar otras funciones de generación de imágenes, incluidas algunas de Gemini, su familia de modelos y herramientas de IA, cuando los controles iniciales no han dado la talla. Y, como suele pasar con las funciones experimentales de Google, nadie sabe cuándo volverá Nano Banana 2 a Google Earth.