Godzilla Minus Zero y Godzilla Minus One no acaban igual. Ahí está la confusión. En Godzilla Minus Zero, la secuela de 2026 que vuelve a dirigir Takashi Yamazaki, entran en juego King Ghidorah, el plan de Ginza y una nueva intervención de Koichi Shikishima y Noriko Shikishima. Godzilla Minus One, la película de 2023, remata la historia por otro camino. Conviene separar ambos finales porque en muchas conversaciones se están mezclando como si fueran uno solo.
King Ghidorah, para empezar, no sale en Godzilla Minus One. Todo lo que tiene que ver con Ghidorah pertenece a Godzilla Minus Zero, donde la batalla final se organiza alrededor de una operación pensada para atraer tanto a Ghidorah como a Godzilla hasta Ginza, en Tokio.
El plan de Godzilla Minus Zero arranca con generadores usados para atraer a Ghidorah, aprovechando su vínculo con la electricidad. Al mismo tiempo, los protagonistas ponen en marcha una máquina de ondas de resonancia para llamar a Godzilla.
Y ese punto pesa bastante, porque en Godzilla Minus Zero la resonancia queda ligada a Noriko Shikishima, que lleva ADN de Godzilla después de una exposición previa. Esa relación convierte a Noriko Shikishima en una pieza clave del plan y hace más alto el costo humano de la historia. La tecnología no solo sirve para convocar al monstruo; también abre la posibilidad de convertir su biología alterada en un arma.
Luego viene el intento de atrapar y congelar a Ghidorah con nitrógeno líquido. En Godzilla Minus Zero, esa operación se sale de control, Kenji Noda queda atrapado en la destrucción y Koichi Shikishima, al disparar un misil contra Ghidorah, acaba matándolo por accidente. Después, Makoto Aoyama le dice a Koichi Shikishima que fue Ghidorah quien causó la muerte de Kenji Noda. Es una mentira piadosa, dicha para que no cargue con una culpa todavía más pesada.
El momento decisivo llega cuando Godzilla es reactivado por medio de la máquina de resonancia y derrota a Ghidorah con su rayo atómico. Poco después, en Godzilla Minus Zero, entra en escena el ejército de Estados Unidos y empieza a atacar a Godzilla, aunque al final recibe la orden de retirarse.
Hay otra maniobra más en ese tramo final. En Godzilla Minus Zero, Koichi Shikishima parece volverse contra Murakami, pero la película termina mostrando que Murakami en realidad está del lado de Koichi y también del de Noriko Shikishima. Los dos destruyen tanto el avión como la máquina de resonancia para impedir que nadie use ni a Godzilla ni el cuerpo alterado de Noriko Shikishima como herramientas militares.
Ahora bien, si la idea es recordar cómo termina de verdad Godzilla Minus One, la película de 2023 va por un cierre distinto.
En Godzilla Minus One, Godzilla queda aparentemente derrotado gracias a un plan llevado a cabo por veteranos, pero una porción regenerativa de su carne, hundida en el fondo del océano, deja claro que la amenaza sigue ahí. También se confirma que Koichi Shikishima sobrevive porque logra eyectarse de su avión, una decisión clave en una película obsesionada con rechazar el sacrificio inútil. Y Noriko Shikishima, a quien todos daban por muerta, reaparece viva, aunque con una inquietante marca oscura en el cuello.
Ese final de Godzilla Minus One habla de supervivencia, de reconstrucción después de la guerra y de la elección de vivir por encima de la culpa. Que Koichi Shikishima y Noriko Shikishima sigan adelante no es casual. La película sostiene que vivir también puede ser un acto de valentía. El impacto enorme de Godzilla Minus One, coronado incluso con el Óscar a los mejores efectos visuales, ayuda a entender por qué Toho y Takashi Yamazaki apostaron por una secuela más ambiciosa. Godzilla Minus Zero, ambientada en 1949, recupera a Koichi Shikishima y Noriko Shikishima, suma a Ghidorah y empuja todavía más lejos su lectura del trauma, la militarización y la amenaza nuclear.