Si estáis en este mundo, sabréis perfectamente que Disney Plus acaba de estrenar la segunda temporada de Andor. Y, aunque todavía no hay datos de cómo ha funcionado este esperadísimo estreno, por la conversación en redes está claro que los fans de Star Wars pueden volver a estar de enhorabuena. Al fin, después de mucha espera, el mejor artefacto cultural que ha hecho Disney de la saga de Lucasfilm está de vuelta.
Una nueva esperanza para Star Wars
A pesar de que, en los últimos años, parece que Star Wars ha perdido por completo su brújula, cuando se estrenó Andor en 2022, nos tuvimos que dar con un canto en los dientes. La primera temporada fue una anomalía celebrada por crítica y público: una serie que rompía con los códigos más anticuados y aburridos de la saga, atreviéndose a poner temas sobre la mesa mucho más profundos e interesantes. Con un enfoque sobrio, político, existencialista y complejo, Andor no solo amplió el universo de esta galaxia muy, muy lejana, sino que demostró que todavía había mucho margen para contar grandes y relevantes relevantes dentro de ella.
A pesar de que en Andor no podemos ver (por lo general) la mejor iconografía de Star Wars, es decir, espadas láser, jedis y el poder de la Fuerza, la serie consiguió adentrarse en las brechas del universo de George Lucas como nunca antes se había hecho. Tony Gilroy, su showrunner, puso el foco en los márgenes. Habló de los trabajadores oprimidos del Imperio, de los espías sin gloria de la Revuelta y de las vidas arrasadas por un sistema totalitario que se muestra no desde el espectáculo visual, sino desde los engranajes cotidianos de la represión. La recepción no dejó lugar a dudas. Con un 96% en Rotten Tomatoes y múltiples premios, estaba claro que era lo mejor que se había hecho de Star Wars en años. Y para ello solo tuvo que seguir el camino trazado por Rogue One.

El regreso de Andor, por tanto, no es solo el de su protagonista interpretado por Diego Luna, es también la confirmación de que Star Wars puede ser relevante más allá del fanservice. Lo único malo es que será su última temporada, puesto que debemos recordar que todos los hechos de la serie concluyen en Rogue One. Pero ahora es momento de disfrutar de esta ambición narrativa que, sinceramente, nadie esperaba de Disney.
A pesar de que The Mandalorian demostró que se podía llegar a hacer maravillas visuales en formato serie, Andor llega adonde no lo ha hecho ni la serie de Pedro Pascal ni otras muchas como Obi-Wan Kenobi, Ahsoka o The Acolyte. Y es que Andor no parece una serie rodada frente a una pantalla verde. Gracias a su dirección fotográfica y artística, sus calles llenas de polvo y sus edificios con historia pueden sentirse. Además, esta apuesta por el realismo táctil no se basa solo en los escenarios. Se traslada también al tratamiento de los personajes: Cassian no es un héroe tradicional, sino un hombre roto, empujado a la lucha no por un código moral elevado, sino por la rabia, el dolor y la pérdida. La rebelión, en Andor, no nace del destino, sino de la desesperación.

No obstante, esta joya narrativa aterriza en el peor contexto de la saga en su historia. La sobresaturación de series y películas mal tratadas, con poca profundidad y personajes sobresaturados ha provocado que hay muy pocas ficciones que se salven de Star Wars. Quizás, la excepción más cercana sea Skeleton Crew, pero el resto de la ficción televisiva de La guerra de las Galaxias parece abocada al fracaso.
En este desierto creativo, Andor destaca como un oasis. Pero también como una excepción peligrosa: una serie que parece existir a pesar del sistema, no gracias a él. La gran pregunta es si Star Wars tendrá el valor de seguir este camino. De momento, no lo parece. Pero quizás sea el momento de que llegue otra nueva esperanza.