Apple volvió a cerrar este viernes en Wall Street como la empresa cotizada con mayor valor de mercado del mundo, por delante de Nvidia. No pasaba desde abril de 2025, si se toman como referencia los precios de cierre.
La distancia fue muy corta, pero bastó para mover el primer puesto: Apple terminó la sesión con una capitalización cercana a los 4,9 billones, mientras que Nvidia se quedó en torno a los 4,8 billones, siempre según esos mismos datos de cierre.
Detrás de ese relevo hay dos movimientos a la vez: la remontada sostenida de Apple en bolsa y la presión que viene sufriendo últimamente todo el negocio de los chips.
El cambio se produjo, además, en un día especialmente malo para Nvidia. Sus acciones cayeron cerca de un 3,5 % al cierre del viernes, en plena oleada de ventas sobre los valores vinculados a los semiconductores.
Apple, en cambio, ha aguantado el año con bastante más solidez.
Sus acciones suben cerca de un 23 % en 2026, según su evolución en bolsa, y eso la ha colocado entre las grandes tecnológicas que mejor se están comportando este año. Para el mercado, no es solo una disputa simbólica entre dos gigantes. También apunta a otra cosa: los inversores están premiando modelos de negocio distintos. Por un lado, la infraestructura tecnológica. Por otro, los ecosistemas de consumo que saben convertir funciones nuevas en ventas de hardware y servicios.
Una parte importante de este nuevo empuje ha llegado por el lado del iPhone.
Según los datos de ventas y envíos que sigue el mercado, el iPhone 17 fue el smartphone más vendido del mundo en el primer trimestre de 2026. Apple, además, firmó su mejor segundo trimestre de la historia en envíos de iPhone. Ese tirón comercial ha reforzado una idea que el mercado ya conoce bien: Apple sigue teniendo una base de usuarios extraordinariamente fiel y una capacidad poco habitual para convertir cada actualización de producto en ingresos recurrentes.
También ha ayudado la buena acogida entre los inversores de las nuevas funciones inteligentes de Apple, planteadas con un foco muy claro en la privacidad y en el procesamiento dentro del propio dispositivo.
El mercado también está poniendo en valor la posibilidad de llevar esas funciones a una base de más de 2.500 millones de dispositivos activos, la cifra que maneja Apple. A eso se suma la luz verde para lanzar este servicio en China, un movimiento relevante en uno de sus mercados más estratégicos.
La presión sobre Nvidia, de todos modos, no tiene que ver solo con su caso particular.
El índice Philadelphia Semiconductor cae cerca de un 19 % desde sus máximos recientes, según su evolución de mercado. Le pesan varias cosas a la vez: dudas sobre el ritmo de gasto en grandes despliegues tecnológicos, previsiones más prudentes por parte de varias compañías del sector, debilidad en el mercado de memoria y un entorno macroeconómico y geopolítico bastante más incierto. Con ese telón de fondo, algunos analistas creen que el dinero está rotando hacia empresas que parecen mejor situadas para sacar rendimiento a las nuevas experiencias digitales a través de hardware, servicios y ecosistemas ya consolidados, en lugar de depender de inversiones de capital muy fuertes. Cuánto durará este liderato de Apple, eso todavía está por verse.