Embark Studios ha tomado la polémica decisión de cambiar el modelo de su juego ARC Raiders, que pasará de ser gratuito a un título de pago, lo que inicialmente generó revuelo entre la comunidad de jugadores. Sin embargo, tras esta transición, el equipo ha observado mejoras significativas en la experiencia de juego, según afirmó Virgil Watkins, director de diseño del proyecto.
Un juego peor a causa de los micropagos
Watkins mencionó en un reciente video de desarrollo que esta decisión ha permitido al equipo eliminar barreras y temporizadores artificiales que eran inherentes al modelo free-to-play. En ese sistema, los desarrolladores se ven obligados a crear mecánicas destinadas a mantener a los jugadores enganchados, lo que puede resultar en fricciones y frustraciones. “Era difícil respetar el tiempo del jugador”, señaló Watkins, añadiendo que aspectos triviales como la fabricación de objetos estaban ligados a temporizadores que obligaban a los usuarios a esperar.
La transición a un modelo de pago ha permitido a Embark ajustar las mecánicas de juego sin las limitaciones comerciales previas, mejorando la sensación de esfuerzo y recompensa. Por ejemplo, las actividades como la elaboración de objetos ahora se procesan sin esperas artificiales, lo que ha facilitado una experiencia más fluida y gratificante. “Ahora las cosas llevan el tiempo que deben llevar”, resumió el diseñador, lo que ha repercutido en la percepción del juego como un todo.
A pesar de ser un título de pago, con un precio establecido de 39,99 euros, Watkins aclaró que el estudio mantendrá la exploración de modelos de monetización que no sean depredadores. “La prioridad es encontrar métodos sostenibles que sean justos para los jugadores”, concluyó, subrayando que el balance entre monetización y experiencia del usuario sigue siendo un reto central para la industria.