No todos los programas ofrecen instalaciones personalizadas. Y aunque lo hagan, eso no garantiza que ocupen menos espacio en el disco duro, o que se ejecuten con mayor presteza. Hay aplicaciones que se despliegan con el donaire de un meteorito, siendo bien poco lo que podemos hacer al respecto. A menos que probemos utilidades de “adelgazamiento”. Dicho así suena a liposucción de código, una definición que no anda muy desencaminada.
Hay toda una categoría de herramientas que reducen el tamaño de los programas instalados o por instalar siguiendo criterios predefinidos, sin quitar un ápice de funcionalidad. Otras apuestan por “espolear” -en sentido figurado- aplicaciones de por sí muy lentas. Y luego están las versiones ligeras no-oficiales, creadas a partir de los componentes más útiles de una suite. ¿El objetivo? Usar los mismos programas optimizando los recursos disponibles. Continue reading “El arte de podar programas”




