Cuando Steve Jobs no pudo estrenar su yate por culpa de ser un moroso

Steve Jobs Apple Store

El superyate Venus, de propiedad de Steve Jobs, fue incautado antes de su viaje inaugural en el puerto de Ámsterdam debido a una disputa legal con el diseñador del barco, Philippe Starck, quien afirmaba que no se le pagó lo acordado por su trabajo en el proyecto.

Starck, que trabajó informalmente con Jobs durante más de cinco años en el diseño del yate, reclamaba un 6% del coste total del barco como compensación, cifra que se convirtió en un punto de conflicto tras la muerte del cofundador de Apple en 2011.

El barco salió más barato de lo esperado y eso perjudicó al diseñador

El acuerdo previo entre Jobs y Starck se caracterizaba por la confianza mutua, lo que llevó a que no existiera un contrato detallado que especificara los términos de la remuneración.

Este aspecto se tornó problemático cuando el coste real del Venus resultó ser significativamente menor al presupuesto inicial, lo que afectó la compensación que Starck esperaba recibir.

Mientras el coste estimado del yate era de 150 millones de euros, su precio final ascendió a 105 millones, lo que redujo la comisión del diseñador de 9 millones a aproximadamente 6 millones, generando un desacuerdo apreciable entre las partes.

Ante la falta de acuerdo, Starck facilitó que se detuviera el yate por orden judicial hasta que se resolviera la deuda, lo que llamó la atención de los medios y retrasó el viaje inaugural del Venus.

Sin embargo, el conflicto se resolvió rápidamente, aunque los detalles del acuerdo financiero no fueron revelados. Los herederos de Jobs acordaron efectuar un pago a Starck, y el yate fue liberado para navegar.

Con una eslora de 80 metros, Venus es un ejemplo de diseño avanzado, equipado con la tecnología de Apple, incluido un puente de mando con siete iMacs. Desde su entrega, el superyate ha estado bajo la posesión de Laurene Powell Jobs, viuda de Steve Jobs.