Sony no está brillando por su política de exclusivos últimamente. Eso bien lo sabe cualquiera que tenga una PlayStation 5. Eso no quita para que aquí y allá, de vez en cuando, saquen algún juego interesante que llame la atención. Especialmente cuando se trata de juegos de un solo jugador. Y si bien no va a causar tanto ruido ni llamar tanto la atención como Marvel’s Lobezno, el juego de este año de Sony con más caché para el gran público, hay que reivindicar el gran título de la compañía para esta temporada: Saros.
Puro Housemarque
Saros es un juego de acción del estudio finlandés Housemarque. Especializados en desarrollar videojuegos de estilo arcade, fueron adquiridos por Sony en junio de 2021, convirtiéndose en parte de PlayStation Studios. Desde entonces, aprovecharon su experiencia en hacer juegos con una gran sensación kinética y un tremendo espectáculo visual y sonoro en favor de algo diferente. Juegos de acción con elementos roguelike que, aunque es posible ver su ascendencia arcade, están más cercanos a lo que un público más generalista podría interesarle.
Su primer juego bajo el paraguas de Sony fue Returnal. Un shooter en tercera persona con elementos de roguelike y bullet hell en el cual encarnábamos a una astronauta abandonada en un mundo perdido sin saber qué ha ocurrido. Con elementos de horror psicológico, una dificultad intensa y un diseño de sonido y mecánico excelente, fue aupado por los críticos y una parte concreta del público, pero no fue un enorme éxito de ventas. Vendiendo menos de un millón de copias en PlayStation 5 antes de su llegada a PC, en febrero de 2023, su problema fuera que era demasiado difícil e inclemente, con partidas muy largas, para el jugador medio.
Saros es un sucesor espiritual que continúa Returnal donde lo dejó este en muchos sentidos. Su ambientación es también espacial, tiene elementos de terror psicológico, es un juego de acción en tercera persona con elementos de roguelike y bullet hell, pero esta vez hay algunos cambios. El juego está diseñado para ser más accesible.
Una versión más amable del clásico
Para empezar, en Saros las runs son más cortas. Con entre 20 y 30 minutos por partida, morir no se siente que castiga tanto. Se vive y se muere rápido, haciendo que tras cada boss volvamos a nuestra base para hacer algo importante: mejorar a nuestro personaje. Esto ofrece otra ventaja sobre Returnal. Si no sentimos que podamos avanzar, el juego nos ofrece las suficientes mecánicas como para que podamos ir reduciendo poco a poco la dificultad del juego. Algo que no estaba presente en Returnal.
Esto puede hacer que los veteranos de Returnal sientan que Saros es más de lo mismo, pero un poco rebajado. Excepto por la inclusión del escudo. Ahora además de haber lluvias de balas que llenan la pantalla, tenemos un escudo que nos permite absorberlas. Pero con la particularidad de que tiene un uso limitado y tendremos que absorber balas para recargar energía y usar un poderoso disparo secundario, obligándonos a planear bien cuando esquivar y absorber esos disparos.
Además, si nos resulta muy fácil o muy difícil, a partir de cierto punto del juego existen modificadores que nos permiten ajustar ciertos elementos del juego. Algo que hará variar la cantidad de recursos y recompensas que consigamos en el proceso, pero que nos ayudará también a conseguir una experiencia más cercana a la que queramos.
Returnal tuvo el problema de ser un juego demasiado de nicho para ser una superproducción, incluso rebajando lo que ya hacían en Housemarque. Saros asume compromisos, mientras hace cosas nuevas con su fórmula, para llegar a un nuevo público. Y aunque Sony quizás no ha sabido publicitarlo bien, es un juego accesible para toda clase de público. Especialmente aquel que le gusten los shooters en tercera persona y los juegos de acción. Porque si bien Saros puede parecer intimidante, y Returnal desde luego lo era, es un juego muy interesante al cual deberías dar una oportunidad.