El año 2025 marcó un hito significativo en la incursión de la inteligencia artificial (IA) en el comercio minorista y las plataformas de ecommerce. Con un creciente uso de herramientas impulsadas por IA, un 20% de los pedidos globales durante la Cyber Week fueron influenciados por estas tecnologías, según Salesforce. Esta estadística sugiere que los consumidores están adoptando cada vez más prácticas de compra asistidas por IA, aunque la realidad del mercado es más matizada.
Tan artificial como inteligente
A pesar del interés por la integración de agentes de IA, plataformas como Shopify y Amazon han comenzado a restringir su uso en sus ecosistemas. Walmart, que había adoptado un enfoque más colaborativo hasta ahora, ha establecido directrices que limitan ciertas funcionalidades de los agentes de IA, incluyendo la capacidad de llevar a los usuarios a las páginas de pago o finalizar compras. Esta resistencia sugiere una preocupación creciente por la transparencia y el control dentro del comercio electrónico.
La llegada de herramientas como Comet de Perplexity, que promete revolucionar el descubrimiento de productos, podría complicar aún más el análisis del comportamiento del consumidor para los minoristas. Con la posibilidad de que estas herramientas dominen el flujo de trabajo de descubrimiento y compra, los anunciantes podrían experimentar una pérdida de visibilidad sobre los hábitos de compra, lo que complicaría el análisis de atribución y aumentaría la dependencia de datos de primera mano.

Ante este panorama cambiante, las marcas deben centrarse en la optimización de motores generativos (GEO). Agregar metadatos claros, secciones de reseñas indexables y descripciones detalladas permitirá mejorar la eficacia en el descubrimiento de productos por parte de la IA. La adaptación a esta nueva realidad no solo es necesaria sino urgente, ya que el consumidor moderno busca cada vez más recomendaciones y sugerencias en lugar de realizar descubrimientos orgánicos de marcas y productos.