Como bien sabéis, la semana pasada el CEO de Telegram, Pável Dúrov, fue detenido a las afueras de París mientras se encontraba de viaje con su pareja. La operación de detención responde a una investigación judicial.
Ahora la policía francesa ha presentado múltiples cargos contra Pavel Duroc, cofundador y CEO de la plataforma de mensajería encriptada Telegram.
El multimillonario fue detenido el pasado sábado en el aeropuerto de Le Bourget, pero desde entonces ha quedado en libertad bajo fianza de 5 millones de euros y debe presentarse ante la policía dos veces por semana. No se le permite salir del país.
Francia en el punto de mira y Telegram en la cuerda floja
La detención de Durov ha sido vista por algunos como un ataque a la libertad de expresión. Pero el presidente francés, Emannuel Macron, utilizó su cuenta de Twitter para rechazar esos argumentos.
“Francia está profundamente comprometida con la libertad de expresión y comunicación, con la innovación y con el espíritu emprendedor. Lo seguirá estando”, tuiteó el presidente francés el 26 de agosto.
“En un Estado de derecho, las libertades se defienden dentro de un marco legal, tanto en las redes sociales como en la vida real, para proteger a los ciudadanos y respetar sus derechos fundamentales. Corresponde al poder judicial, con plena independencia, hacer cumplir la ley”, añadió el presidente.
“La detención del presidente de Telegram en suelo francés se produjo en el marco de una investigación judicial en curso. No se trata en ningún caso de una decisión política. Corresponde a los jueces pronunciarse al respecto”, finalizó.
Los cargos presentados por las autoridades francesas se refieren a las investigaciones sobre el presunto uso de Telegram para facilitar el tráfico de drogas, el ciberacoso, la delincuencia organizada, la distribución de material de abuso sexual infantil y la falta de cooperación con la policía francesa.
En resumen, se trata de la responsabilidad personal de Durov por los actos cometidos por los usuarios de Telegram. Al igual que su responsabilidad, como director de una plataforma en línea, de garantizar que dicha plataforma funcione legalmente.
Al parecer, la policía francesa lleva investigando desde febrero el uso de la plataforma en delitos contra menores, pero ha recibido poca o ninguna cooperación por parte de Telegram.