El 15 de abril de 1912 el mundo entero se sobrecogió al saber que el barco imposible de hundirse, el Titanic, había chocado contra un iceberg y se había cobrado la vida de casi 1500 personas. Lo que nadie esperaba es que esta tragedia fuera acogida con cierto buen tino por parte de la cultura de la época. Es más: tan solo un mes después del accidente se estrenó en los cines estadounidenses ‘Salvada del Titanic’. Y tiene tela.
Una tarea titánica
Imaginad que solo un mes después del 11-S se hubiera estrenado la primera película con uno de los supervivientes protagonizándola. Pues es lo que pasó en ‘Salvada del Titanic’: Dorothy Gibson, que viajaba en al barco y sobrevivió al hundimiento, co-escribió el guion y se interpretó a sí misma en una historia de amor que incluía imágenes reales del barco en su salida del puerto y en cuyo rodaje, supuestamente, la actriz tenía que parar a llorar constantemente.
Y no es de extrañar, porque llevó, durante toda la grabación, el mismo vestido con el que fue rescatada. Masoquismo puro. Lo estaréis imaginando, pero sí: ‘Salvada del Titanic’ tenía -se supone, porque está perdida en la historia- un gusto cuestionable durante sus diez minutos, pero fue un absoluto exitazo entre un público sediento de noticias sobre el barco.

Gibson no volvió a hacer jamás ninguna película después de esta, y eso que era una de las primeras estrellas de la historia del cine de Hollywood (la mejor pagada, de hecho) en una carrera fulgurante que duró tan solo dos años. Poco después ese mismo año, el 17 de agosto, surgió la segunda película basada en el desastre, ‘In Nacht und Eis’ (‘En noche y hielo’), que duraba 35 minutos y sorprendentemente ha durado hasta nuestros días. Lo dicho: el buen morbo siempre gusta.
¡A jugar con la catástrofe!
Ante la catástrofe, los artesanos del cine no fueron los únicos que quisieron lucrarse: en 1912 se hicieron más de cien canciones sobre el accidente y varias novelas escritas por supervivientes, como ‘La pérdida del Titanic’ o ‘La verdad sobre el Titanic’. Pero lo que pocos esperaban es que, después de tantísima cultura popular sobre un tema que aún nos apasiona, la polémica fuera a llegar… con un juego de mesa.

Año 1975. La empresa Ideal decide sacar a la venta un tablero llamado ‘El hundimiento del Titanic’ en cuya caja se puede leer “El juego que juegas mientras el barco se hunde… ¡Entonces enfréntate al peligro del mal abierto!”. Ahora puede no parecer gran cosa, pero, para estar recomendado para niños mayores de 8 años, era francamente pérfido.
Y es que el objetivo del juego era conseguir comida y agua para visitar las islas o tratar de permanecer vivo hasta que se acerque un barco de rescate. Solo podía ganar uno, y el resto moriría en el agua congelada. Maravilloso. En las propias reglas se añadía “Justo delante, incluso más oscuro que la oscuridad, amenazaba un iceberg. Violentamente, el Titanic se dio contra el iceberg… luego el aplastante golpe entre hielo y barco… y de repente… ¡TÚ ESTÁS AHÍ!“. Toma ya.

Y se hundía, se hundía
En el juego había dos tipos de cartas diferentes: ‘Aventura en el barco’ (¿perdón?) y ‘Aventura en la isla’, junto a diferentes cartas de personaje y un tablero. La idea era que los jugadores se movieran por los camarotes del barco a punto de hundirse y encontraran personajes a los que salvar, pero con cada 1 y cada 6 del dado, el barco se iría hundiendo cada vez más. Entonces, cuando ya no se podía salvar a más gente, el jugador debía abandonar el barco en bote o nadando a una isla cercana.
Entre las dificultades, cartas que quitaban agua y comida o incluso… caníbales. ¡Fiel a la realidad! Como podréis imaginar, hubo sectores de la población que aún recordaban a sus muertos en el barco a los que no les sentó bien, y exigieron que se quitara del mercado inmediatamente. La marca cumplió, y lo relanzó poco después con el mismo gameplay pero quitando todas las referencias al Titanic y con el nombre ‘¡Abandonen el barco!’. Y ya estaría.

Con el tiempo aparecieron más juegos de mesa, como ‘Tatort Titanic’ (una especie de ‘Cluedo’ en el que solo tienes un día para resolver el misterio antes de que el barco se hunda), ‘Raise the Titanic’ (en el que rescatar sus restos y coger antigüedades de su interior) o ‘Titanic: el juego de mesa’ (donde los pasajeros de segunda clase debían intentar salvarse). Ninguno de ellos lo petó. Se puede decir… que se hundieron en ventas.