El próximo 27 de marzo de 2026, llegará a los cines españoles Proyecto Salvación, una de las películas más esperadas del año. La trama se centra en Ryland Grace, un astronauta que despierta en una nave espacial sin recuerdos de cómo llegó allí ni de su misión, siendo el único tripulante encargado de afrontar un evento catastrófico que amenaza la Tierra.
Una apuesta por la precisión científica
Lo que distingue a este filme de otros del género es su enfoque en la precisión científica. Durante una presentación especial en Los Ángeles, los directores Phil Lord y Christopher Miller destacaron la colaboración con expertos de la NASA y el Jet Propulsion Laboratory (JPL) para asegurar el rigor en la representación de los procesos científicos. La implicación de estos consultores validó los métodos utilizados en la filmación, lo que aporta una notable autenticidad a la narrativa.
Andy Weir, autor de la novela original y productor de la película, ha sido descrito como un perfeccionista de la precisión científica. Se encargó de calcular todas las matemáticas que aparecen en pantalla, asegurando que la información presentada fuese locamente precisa. En una de las secuencias, cuando Ryland escribe fórmulas en una pizarra, los trazos son exactamente los que Weir preparó, lo que resalta el compromiso del equipo con la exactitud.
Además, los cineastas optaron por evitar el uso de cámara lenta para simular la gravedad cero, utilizando en su lugar métodos recomendados por especialistas del JPL. La representación del protagonista también contribuye al realismo de la película. Como un científico microbiano, Ryland admite ser malo en el espacio, reflejando su torpeza al desplazarse en la nave, que contrasta con la estética de naves espaciales limpias y futuristas típicas en el cine.
La producción eligió un enfoque táctil y desordenado para la nave, compuesta de componentes que parecen funcionables y reutilizables, evocando el realismo de la primera película de Alien. Este estilo, junto con la cinematografía que alterna entre lo idealizado en la Tierra y lo crudo en el espacio, subraya la dura realidad de la supervivencia en el entorno espacial.