La Administración de Servicios Generales de EE. UU. (GSA) tiene planes para cerrar sus estaciones de carga para vehículos eléctricos (EV) y deshacerse de algunos o la mayoría de sus vehículos eléctricos.
Esto afectaría a aproximadamente 8.000 conectores de carga y miles de vehículos eléctricos en uso, lo que podría poner en tela de juicio las afirmaciones de Elon Musk, CEO de Tesla, sobre la rentabilidad a largo plazo de los EV.
Según un informe de The Verge, la decisión de cerrar las estaciones de carga se basaría en una reciente comunicación interna de la GSA, donde se indica que estos cargadores no son “críticos para la misión”.
Elon Musk se queda solo en la lucha por el EV
Desde hace años, Elon Musk ha defendido la idea de que los EVs son más económicos para operar y mantener, aludiendo a que los vehículos de Tesla podrían llegar a ser activos apreciables. Sin embargo, el “apagón” de la infraestructura de carga que la GSA había implementado representa un claro reto para tales argumentaciones.
Este movimiento es un nuevo golpe significativo relacionado con la administración Trump, que ya había congelado fondos destinados a estaciones de carga para EVs.
La GSA había estado implementando un plan para reemplazar más de la mitad de su flota de aproximadamente 650.000 vehículos por eléctricos, siguiendo un mandato establecido durante la administración Biden, que preveía la transición a vehículos limpios para 2027.
Expertos advierten que la operatividad de las estaciones de carga es crucial para el funcionamiento de los EV. Sin acceso a cargadores, los vehículos eléctricos pierden funcionalidad.
Esta reciente decisión podría suscribir un cambio en la dirección de la política federal sobre energías limpias y crear un impacto negativo en las iniciativas de sostenibilidad que se habían implementado anteriormente.