DataDome ha lanzado hoy un aviso en un nuevo informe: el viejo equilibrio entre rastreo y visitas se está resquebrajando en la web. La firma sostiene que los agentes automatizados vinculados a las grandes plataformas están disparando su actividad, y eso tiene un coste directo para medios y dueños de sitios: ancho de banda, recursos de servidor, registros y transacciones de CDN que pagan ellos. Entre todos, Meta sobresale por dos motivos, por el volumen de sus bots y por lo poco que devuelve en tráfico de referencia.
Ahí es donde más destaca Meta. Los datos de DataDome para el segundo trimestre de 2026 muestran que sus bots lanzaron miles de millones de solicitudes contra webs de medios, pero esas peticiones apenas se tradujeron en visitas de vuelta.
DataDome calcula que el tráfico de agentes automatizados subió un 45 % en el segundo trimestre de 2026, hasta alcanzar 17.700 millones de solicitudes procesadas en su red. Para la compañía, no se trata de un pico aislado, sino de una señal de algo más amplio que ya está pasando en internet: en muchas áreas, el tráfico de bots va por delante del humano. En el caso de Meta, hay dos nombres que concentran la atención: Meta-ExternalAgent y Meta-WebIndexer.
Meta-WebIndexer creció un 163 % frente al trimestre anterior. DataDome interpreta ese salto como una pista de que Meta estaría levantando un índice web a gran escala. Sumados, los sistemas de Meta se movieron en torno a los 9.000 millones de solicitudes en el periodo. Y para los editores ahí no pesa solo la cantidad. Pesa lo que vuelve, o más bien lo que no vuelve, porque cada petición añade coste y casi no se convierte en visitas reales hacia las publicaciones.
La comparación con OpenAI llama la atención. DataDome dice que el tráfico de su crawler bajó un 6 % en el trimestre, pero ChatGPT concentró el 88 % de todas las referencias generadas por este tipo de servicios. La idea que deja el informe se entiende rápido: menos rastreo, más valor. Otros bots, en cambio, extraen contenido y apenas mandan usuarios de regreso.
Durante años, el pacto implícito fue bastante simple: los rastreadores indexaban páginas y, a cambio, los buscadores enviaban lectores. Ahora ese intercambio se está debilitando, porque muchos servicios ya pueden resumir, responder o reutilizar contenidos sin redirigir al usuario. DataDome cita estimaciones según las cuales los resúmenes automáticos en buscadores pueden recortar entre un 20 % y un 60 % el tráfico de los medios, con una pérdida anual potencial de 2.000 millones en ingresos publicitarios.
El informe también pone el foco en la aparición del tráfico Model Context Protocol (MCP), otra señal que conviene seguir de cerca. No funciona como un crawler clásico. El Model Context Protocol conecta agentes con herramientas y servicios externos, así que los responsables de seguridad deberían tratarlo como parte de la superficie de exposición de una organización. Para DataDome, la respuesta del sector pasa por aplicar políticas distintas según el caso: acceso total para buscadores tradicionales, permisos selectivos para servicios que sí aportan visitas, límites para rastreadores con bajo retorno y bloqueo o verificación para agentes desconocidos.
A la vez, la presión legal y comercial sigue subiendo. DataDome señala que varios editores han demandado a Meta, OpenAI y Microsoft por presunta extracción no autorizada de contenidos, mientras empiezan a cerrarse acuerdos de licencia que, en algunos casos, llegan a 50 millones al año. El mismo informe apunta además a que ya se están tanteando fórmulas técnicas como el pago por rastreo.