Entrenar a una inteligencia artificial no es una tarea simple. Los grandes modelos generativos como ChatGPT o DALL-E necesitan de gigantescos bancos de datos para poder mejorar sus capacidades y resultados. Sin embargo, a veces estos bancos pueden incluir material protegido por derechos de autor. Para OpenAI, la empresa tras ChatGPT, es un mal que debemos asumir. Según la compañía, sería “imposible” crear este tipo de redes neuronales de gran nivel sin utilizar material protegido por derechos de autor.
El acceso público a los modelos generativos y su extrema popularidad ha hecho que su legislación vaya por detrás, sin saber cómo proceder ante estos casos. En una investigación sobre los riesgos y oportunidades que presentan estas herramientas realizada por la Comisión de Comunicaciones y Asuntos Digitales de Reino Unido, OpenAI admitió que sus modelos requieren material con derechos de autor para funcionar.
En este caso, la compañía ha venido a constatar de lo que se trataba un secreto a voces. Y es que si acudimos a a estas herramientas, veremos que no es muy difícil recrear escenas de películas muy famosas o escritos ya existentes. Pero ¿son legales estas prácticas? A día de hoy, se trata de una pregunta que sigue generando mucha controversia.
Un informe realizado por el IEEE afirma que Midjourney y DALL-E 3, dos de los modelos más populares de generación de imágenes, pueden recrear casi al milímetro escenas de películas y videojuegos ya existentes. Dos de los coautores de dicho informe, Gary Marcus (experto en IA) y Reid Southern (ilustrador digital), concluyen con casi total seguridad que tanto Midjourney como OpenAI entrenaron sus modelos generativos con obras protegidas.

Para OpenAI, la explicación es simple: “Como los derechos de autor cubren hoy prácticamente todo tipo de expresión humana […] sería imposible entrenar los principales modelos de IA actuales sin utilizar material con copyright”. Por otro lado, OpenAI se ha ofrecido a indemnizar a las empresas que realicen reclamaciones de derechos, siempre y cuando los clientes no hayan generado dichas obras de manera consciente. En este caso, si pido a DALL-E que recree exactamente una escena de una película protegida, esto no daría derecho a indemnización.