Recientemente, la conversación en torno al cine y la televisión ha incluido la posibilidad de un actor estadounidense interpretando a James Bond, así como el casting de John Lithgow como Albus Dumbledore en el remake de HBO Max de los libros de Harry Potter. Este interés se ha intensificado ante el próximo estreno de una nueva serie de Robin Hood en MGM+, canal de Prime Video, lo que nos lleva a recordar el icónico filme Robin Hood: príncipe de los ladrones de 1991 protagonizado por Kevin Costner.
Un Robin Hood muy americano
El casting de Costner, una estrella en ascenso tras su éxito con Bailando con lobos, generó una ola de controversia en el Reino Unido, donde muchos se cuestionaron su idoneidad para el papel. Rumores de que su acento sonaba más californiano que británico se esparcieron durante la producción, señalando que su actuación podía no estar al nivel esperado. Estos comentarios, recogidos por medios como Entertainment Weekly, no eran infundados; el acento de Costner se convirtió en un tema de discusión tanto en críticas como entre el público al momento del estreno.
A pesar de los esfuerzos realizados con entrenadores de diálogo y regrabaciones en la sala de doblaje, la dirección de costos no insistió en que su acento fuese lo suficientemente auténtico, lo que resultó en un registro vocal poco convincente que contrastaba con el de sus compañeros de elenco, especialmente con Alan Rickman, quien tuvo un desempeño destacado. Sin embargo, el filme logró ser un éxito en taquilla en el Reino Unido y fue bien recibido en España, convirtiéndose en un clásico de la cultura popular que ha perdurado a lo largo de los años.
A día de hoy, Robin Hood: príncipe de los ladrones se puede ver en Be Mad y en el catálogo de Netflix, recordando así su legado e impacto en la cinematografía. La controversia en torno al acento de Costner, no obstante, aún permanece viva y ha dado pie a parodias, como la célebre comedia Las locas, locas aventuras de Robin Hood.