JK Rowling es la autora de una de las franquicias de libros más queridos de la historia, Harry Potter. También es una persona que, desde hace años, es más famosa por sus salidas de tono en redes sociales y su lucha por privar de derechos a grandes sectores de la población, como son las personas trans. Algo que ha alineado a buena parte de su fandom e, incluso, a muchas de las personas con las que ha trabajado. Algo que incluye a los tres actores protagonistas de sus películas, a los cuales ahora se suma Bel Powley.
Una actriz que no tiene miedo
Powley, que hace de Petunia Dursley en la serie aún por estrenarse en HBO, ha dado su perspectiva sobre J.K Rowling y su cruzada contra las personas trans en una entrevista con The Telegraph. Y no ha temido a las repercusiones. “Estoy totalmente en desacuerdo con las opiniones de JK Rowling sobre el género. Creo que la comunidad trans merece seguridad y dignidad y respeto y aceptación total“. Además, ha añadido que si ha aceptado el papel es porque “me encanta ‘Harry Potter’. Crecí con los libros. Soy de esa primera generación de lectores y amo la magia y lo fantasmagórico”.
Todo esto bien puede jugar en contra de Powley. Rowling es productora ejecutiva en la serie y, hace apenas unas semanas, atacó públicamente a Amnistía internacional porque, en su sede de UK, escribieran un artículo crítico donde la colocaban entre las personas que estaban incentivando el odio hacia las personas trans. Lo cual obligó a que Amnistía internacional se retractara de dicho artículo, con nefastos resultados en publicidad para la organización.
Cómo resultará esto para Powley está por ver. Parece difícil que puedan hacer un recasting de su papel, ya que la serie se estrena el próximo 25 de diciembre en HBO Max. Pero para saberlo, tendremos que ver cómo se toma estas palabras Rowling, ya más preocupada por estas cosas que por su obra literaria.
The Big Bang Theory es uno de los mayores éxitos de la televisión de la historia. Durante años ha cosechado audiencias tremendas y, si bien a la crítica nunca le ha entusiasmado, eso no ha evitado que se convirtiera en un fenómeno cultural sin precedentes. Algo que le ha permitido no solo pervivir, sino reproducirse a través de múltiples spinoffs.
Extendiéndose a través de El joven Sheldon y Georgie y Mandy – Su primer matrimonio, si bien sus spinoffs nunca han cosechado el éxito de la serie original, la franquicia ha sabido mantenerse fresca a lo largo de los años. Probablemente porque, a pesar de mantener sus personajes y su humor, nunca ha intentado repetir lo mismo dos veces. Algo que parece que va a redoblar con su siguiente serie: la muy singular Stuart Fails to Save the Universe.
Una serie de premisa muy singular
La premisa de la serie es muy singular. Stuart Bloom, el dueño de la tienda de cómics a los que van los protagonistas de Big Bang Theory, daña por accidente un invento que han creado Sheldon y Leonard. A causa de ello, se inicia un inminente «armageddon multiversal» en el cual diferentes realidades paralelas van a colapsar las unas con las otras, pudiendo acabar con la realidad tal y como la conocemos. Por eso le encomiendan a Stuart que, junto con la ayuda de los Stuart y sus amigos de otras dimensiones, debe arreglar la situación.
Esta es la primera vez que la serie va a abordar de forma abierta la ciencia ficción, no solo en potenciales cameos o referencias, algo que el creador de la serie, Chuck Lorre, ha aclarado explícitamente. “Buscaba un reto que me sacara de mi zona de confort, enfrentándome a lo desconocido con los efectos especiales y el CGI. Hasta ahora, mi carrera se basaba en diálogos sencillos entre dos personas”, señalando además de que se trata de “una aventura de acción cómica de ciencia ficción”.
Algo que parece que va a ser el caso. Algo en lo que se ha incidido es que, a excepción de Kevin Sussman, el actor de Stuart, el resto del cast va a ser nuevo, con los actores antiguos haciendo cameos en algunos puntos particulares de la serie. Pero según se ha dado a entender, será como personajes diferentes a los que han hecho hasta el momento, ya que serían como sus versiones de otra dimensión.
Esto abre puertas de lo más interesantes. A fin de cuentas, lo que puede implicar un Sheldon o un Leonard de otra dimensión es hablar de versiones que sean completamente diferentes en carácter y personalidad a lo que hemos conocido hasta ahora, con todo lo que implica en choques para con Kevin, que tiene ya una relación con ellos, pero también con los espectadores, que también la tienen. Lo cual puede generar oportunidades para crear narrativas muy interesantes.
Una serie que ir paladeando
Aunque para saberlo no vamos a tener que esperar, ya que se estrena el jueves 23 de julio en HBO Max, sí que tendremos que tener paciencia para ver cómo se va desarrollando todo lo que quiere presentarnos. Porque si algo se ha confirmado ya es que la serie va a ser de capítulos semanales. Algo que se ha respetado religiosamente en la franquicia Big Bang Theory y que, hasta ahora, les ha funcionado muy bien: todavía no han tenido ninguna iteración de la misma que no haya sido un éxito.
Con el primer episodio dirigido por Kyle Newacheck, director de Murder Mystery y la interesante Happy Gilmore 2 —además de director y creador de la serie Lo que hacemos en las sombras—, podemos esperar un primer episodio con un excelente pulso cómico. Y si bien no podemos saber cómo continuará a partir de ahí, saber que Stuart se va a ver arrojado a un multiverso de locura es algo que no podemos esperar a ver cómo se desarrolla.
Nadie sabe muy bien lo que esperar de la serie de Harry Potter. Por una parte, un grupo de antiguos fans pretende hacerle boicot por la tansfobia de JK Rowling (spoiler: trismente, no va a salir bien, por justo que sea). Por otra, los millennial tardíos quieren ver exactamente lo que ya vieron en las películas y no están dispuestos a atender a los cambios que quieran imponer en HBO Max. Y no va a ser fácil para nadie.
Alohomora Hogwarts
Si tienes una edad, recordarás perfectamente el momento en el que vimos Hogwarts por primera vez en el cine, porque resultó impresionante. Un gigantesco castillo cuyas escaleras se movían, los cuadros saludaban y había fantasmas y varitas por doquier. Sin embargo, el tiempo ha pasado, y la paciencia se nos acaba. Por mucho que la temporada 1 vaya a tener tan solo 6 episodios, los fans van a volverse locos viendo que el colegio de Harry y sus amigos no acaba de llegar.
Tal y como ha declarado Adriano Goldman, el director de fotografía de la serie, el primer episodio está todavía lejos de estar terminado… y eso que “solo tiene Hogwarts en el final”. O sea, que veremos el colegio en el último plano antes de los créditos, algo que, sin duda, probará la paciencia de un público al que le va a tocar tragarse una hora de Harry descubriendo, muy lentamente, que realmente es un mago.
Hay muchas dudas en el ambiente: ¿Aceptará el público a este Harry Potter o le rechazará con virulencia? ¿Estamos ante una mejor adaptación, o una simplemente más larga? ¿Sufrirá JK Rowling por su ataque continuado a la comunidad trans o realmente la mayor parte del público no se preocupa por ello? Me temo que tendremos que esperar hasta el 25 de diciembre para saberlo.
El día 12 de junio se estrenará en Netflix un largometraje de lo más singular. Su nombre es Soy Frankelda y es una película de animación mexicana que tiene cautivado a todo aquel que lo ha visto. Y hay múltiples razones para ello. Para empezar, porque es el primer largometraje de animación stop motion hecho en México, pero también porque viene apadrinado por un gran nombre del cine no solo mexicano, sino internacional: Guillermo del Toro.
Una animación muy interesante
Con más de cien marionetas construidas a manos, esta película producida por el estudio mexicano Cinema Fantasma, fundado por los hermanos Arturo y Roy Ambriz, conoceremos a Francisca Imelda, una escritura de relatos de terror del siglo XIX ignorada. Al menos hasta que, tras adoptar el pseudónimo de Frankelda, conozca a un príncipe de aspecto sobrenatural, de nombre Herneval, que la lleve por un fantástico viaje donde realidad y ficción se entremezclarán.
Del Toro, al ver un montaje provisional de la película, felicitó a los creadores y apadrinó el proyecto. Decidiendo ejercer como asesor creativo del mismo. Aunque esto no surgió de la nada. Todos ellos se conocen desde el anterior proyecto de los Ambriz, la serie Los sustos ocultos de Frankelda, una miniserie antológica también hecha en stop motion, pero esta vez producida para HBO Max.
Siendo que Pinocho de Guillermo del Toro fue una película tremendamente exitosa tanto entre la crítica, el público como el circuito de premios, parece lógico que en Netflix hayan decidido apostar por esta cinta. Y también que pueda acabar siendo una de las sorpresas del año. Además, no tendremos que esperar para descubrir cómo se desempeña, teniendo un estreno inminente y descubrir qué nos depara esta Soy Frankelda y este interesantísimo florecimiento del cine de animación mexicano.
Las historias de auge y caída gustan mucho. Probablemente porque cuentan la clase de historia que se conoce como va a acabar: alguien vuela demasiado cerca del Sol y acaba quemándose. Es interesante ver qué es lo que precipita ese fracaso. Y pocas historias en televisión de auge y caída son como las de Euphoria. La mayor serie de televisión de los últimos años cuya tercera temporada está siendo un absoluto fracaso. Pero era fácil prever que eso iba a pasar. Porque todas las señales estaban ahí desde su segunda temporada.
Una serie que conoció tiempos mejores
No siempre ha sido la cosa así. Si algo se puede reconocer es que hubo un tiempo en que Euphoria era todo. Copaba las conversaciones en redes sociales, se hacían edits constantes e incluso la crítica parecía encantada con la serie. Incluso si su representación de la adolescencia siempre ha sido exagerada, era atractiva e interesante por unas buenas actuaciones y un cuidado visual que mantenían interesados tanto al público como a la crítica. Los personajes importaban. Era fácil empatizar con ellos. Y era atractiva visualmente. Era fácil engancharse.
¿Qué ocurrió para que dejara de funcionar? Lo más evidente es que la serie comenzó a perder parte de ese atractivo con el tiempo. Es algo que se hizo notar por parte de la crítica del paso de la primera a la segunda temporada. Donde de la primera se destacaban sus actuaciones, su aspecto visual y sus historias, de la segunda ya solo se destacaban estos dos primeros aspectos. Y en la tercera temporada solo ha ido a peor.
Las tramas de la tercera temporada son absurdas y no parecen ir a ninguna parte. En muchas ocasiones, ni siquiera parecen tener ningún propósito más allá de ofender o buscar alguna clase de impacto en los espectadores. Algo que en ocasiones han conseguido. Pero siempre a costa de algo importante: sus personajes.
La mayor queja sobre esta tercera temporada, vapuleada por crítica y público por igual, es que no es lo mismo. Y es normal. Las historias, vagamente coherentes, no permiten a actores y actrices desarrollar a sus personajes de maneras interesantes y emocionalmente impactantes como antes, haciendo que tengan mucho menos impacto. Y debido a la pérdida de interés en lo visual, la serie ya no genera el mismo interés.
El problema de no saber cuándo dejarlo ir
Pero hay otro problema que cabe señalar y que es muy importante para una serie como Euphoria: ha pasado mucho tiempo entre temporadas. Entre la primera y la segunda temporada pasaron casi tres años. Entre la segunda y la tercera han pasado más de cuatro. Eso hace más de siete años para tres temporadas en lo que es, definitivamente, una serie con un público objetivo claro: personas de entre 18 y 25 años. En el tiempo que ha pasado en la producción de tres temporadas alguien que estuviera en lo más bajo de la horquilla de su público objetivo ha dejado ya de estarlo.
Esto es un problema. Y lo es porque la gente crece, madura, sus gustos cambian. Quizás esta tercera temporada, tal y como es, hubiera funcionado igual hace cuatro años. Pero no ahora. No especialmente cuando está acompañada de enormes polémicas con algunas personas de su reparto y con otras con una imagen completamente alejada de lo que hacen en la serie, a causa de cómo ha evolucionado su carrera. Porque hacer una temporada al año no es un capricho: es una necesidad para no perder al público objetivo ni que tus propios actores dejen de ser atractivos para el mismo.
Producciones tan dilatadas en el tiempo como las de Euphoria no tienen sentido. Menos aún en una serie cuyo público objetivo es joven y tan joven que tres temporadas en siete años significa, literalmente, un tercio de su vida. Y ese es el problema de la serie: que no han sabido capitalizar su éxito o dejarla ir.
Euphoria podría haber funcionado con cinco temporadas en cinco años o aceptando que una tercera temporada tras siete años no tenía sentido. Pero o no han sabido dejarlo ir o no han sabido cómo acelerar la producción de la serie, haciendo que se convierta en un fracaso. Porque ya no existe el público. Porque ya no saben hacer una buena temporada de Euphoria. ¿Pueden salvar la serie en una hipotética cuarta temporada? No si tardan otros cuatro años en sacarla. Y viendo su historial, es dudoso que eso ocurra.
Si has leído Harry Potter, ya sabrás que el papel de Ginny Weasley en el primer libro es poco más o menos que una anécdota. Desde luego, su escritora, la que no debe ser nombrada, no tenía muy claro cuál iba a ser la trama general de la saga, porque al final de la historia ambos magos acababan casados y con un hijo. Quizá sabiendo el final, le hayan dado un poco más de enjundia en la serie de HBO Max, aunque, por su bien, espero que no, porque les ha salido el tiro por la culata.
Ginny, la desaparecida
Y es que resulta que la actriz que la interpretará en la primera temporada, Gracie Cochrane, ha decidido marcharse de la serie antes del rodaje de la siguiente, por motivos que no han trascendido. Su familia ha emitido un comunicado en el que afirma que “Debido a circunstancias imprevistas, Gracie ha tomado la decisión de dejar su papel como Ginny Weasley. El tiempo como parte del mundo de Harry Potter ha sido realmente fantástico”.
Sea lo que sea que haya ocurrido, en HBO no parecen molestos. De hecho, un representante ha contestado afirmando “Apoyamos la decisión de Gracie Cochrane y su familia de no volver para la siguiente temporada y estamos agradecidos por su trabajo en la temporada uno. Les deseamos lo mejor”. En todo caso, lo que significa esto es que tienen que darse prisa para encontrar una nueva actriz: en La cámara de los secretos, al fin y al cabo, Ginny tiene un papel bastante importante.
Bueno, siempre existen los hechizos cambiacaras, ¿no? En todo caso, veremos a Cochrane por primera (y presumiblemente última) vez esta Navidad, en el estreno de Harry Potter en HBO Max, que promete llevarse toda la atención del público… al menos, durante un fin de semana. Ya sabemos cómo funciona esto de Internet.
Euphoria siempre causa polémica, pero normalmente por otros motivos diferentes a los de esta tercera temporada. Algo que solo se ha acrecentado a causa de una polémica que se está cocinando en redes sociales: varias modelos de OnlyFans creen que en la serie se ha representado de forma errónea su trabajo. Llegando hasta el punto de considerar ofensiva la trama relacionada con la plataforma.
Una serie en caída libre y repleta de críticas
En la tercera temporada de Euphoria el personaje de Sydney Sweeney, Cassie, necesita conseguir 500.000 dólares para su boda. Como tiene poco tiempo para ello, decide hacerse un OnlyFans para ganar mucho dinero en poco tiempo. A partir de aquí comienzan una serie de sketches cómics en los que se disfrazada primero con un traje de perro y se viste de bebe después, todo ello con poses sugerentes, para conseguir el dinero que necesita y poder proceder con su boda.
Además de lo ridículo de la trama, las modelos de OnlyFans han querido señalar que lo que hace el personaje de Cassie está prohibido en la plataforma “las empresas de tarjetas de crédito tienen normas muy estrictas que hay que cumplir, y cada vez son más estrictas” ha dicho Sydney Leathers, una creadora de contenido que lleva en la plataforma desde 2017. ¿Por qué? Porque según la Política de usos de OnlyFans está terminantemente prohibido cualquier contenido relacionado con menores de edad, sea real o fingido. Algo que empresas como VISA y Mastercard imponen a las personas que ejercen trabajo sexual si quieren usar sus servicios.
Otra importante creadora de contenido de la plataforma, Maitland War, ha ido más allá. Afirmando que “perpetúa el estereotipo de que las trabajadoras sexuales carecen de principios morales y que harían cualquier cosa por dinero”, ha arremetido no solo contra el hecho de la representación de OnlyFans, sino de su profesión.
Si a esto sumamos la tibia recepción de la temporada, parece que Euphoria ya no es la niña bonita que era en sus dos primeras temporadas. Sus múltiples repasos, polémicas del miembros del reparto y ahora, problemáticas líneas narrativas, hacen que su futuro parezca tambaleante. Algo que parecía imposible hasta hace unos meses, pero que cada vez parece más claro: Euphoria fue una vez un fenómeno, pero parece que ya no tiene lo necesario para mantener su popularidad.
Mortal Kombat 2 se estrena el próximo viernes 8 de mayo y existe una gran expectación. Las previsiones son apoteósicas, ya que la anterior película fue un gran éxito de taquilla y público, incluso si la crítica no le entusiasmó. Algo que parece que comparte con su secuela, al menos en parte. Ya que ha dividido enteramente a la prensa: hay tantos enamorados de ella como auténticos haters.
Una película divisiva
Según IGN, que le han dado un 8 sobre 10, la película “entiende completamente que su atractivo está en la emoción de ver a personajes destrozarse los unos a los otros, no tanto las motivaciones en ello”. Slashfilm, que coincide en su nota, la ha denominado “como si la mezcla del chocolate y la crema de cacahuete fuera una película”, afirmando que “fácilmente una de las mayores sorpresas del año”. Y en Cinemanía, con tres estrellas y media sobre cinco, la han definido como es “altamente disfrutable tanto para nostálgicos como para aquellos que en su vida han cogido un joystick”.
Eso no significa que todo sea entusiasmo. Para Polygon, que no le ha puesto nota, “llamarla película es, de hecho, tremendamente generoso”. Según AV Club, Mortal Kombat 2 “combina fruslerías de directo a vídeo con aburrimiento propio de un blockbuster” y para Mashable es directamente “otro desastre feo y sin sentido”.
La película, divisiva como ha sido, parece que lo es menos por defectos que por una clara diferencia en la sensibilidad de los críticos que la abordan. Algo que bien puede jugar en su favor. Quienes les gustara la primera película, parece que encontraran en esta segunda un viaje incluso más intenso y disfrutable. Quienes la odiaran, parece que no hay nada aquí para ellos. Lo que parece seguro es que no va a dejar indiferente a nadie y que Mortal Kombat 2 va a ser una de las películas de la temporada, para bien o para mal.
Los deportes de contacto tienen historias fascinantes esperando a ser contadas. No es de extrañar que la literatura y el cine tengan muchas historias donde el boxeo es protagonistas y no debería extrañarnos que, de aquí a un futuro próximo, haya grandes historias de las MMA. Porque en el momento que un deporte de contacto se vuelve popular, siempre surgen las historias que resuenan con el público.
O eso han debido pensar Benny Safdie y Dwayne Johnson, más conocido como The Rock. Porque si bien su nueva película no se ha hecho quizás el eco que esperaban, acaba de llegar esta semana a streaming y no deberías perdértela, porque es, sin lugar a dudas, una de las grandes tapadas de 2025.
Un pionero de las MMA
La película es un biopic del luchador Mark Kerr, que fue campeón de pesos pesados de la UFC dos veces, campeón mundial del torneo de Vale Tudo y competidor en PRIDE FC. Aunque sus mayores logros fueron a mitades de los 90s, la película comienza en 1999, peleando en japón, y en un estado más que cuestionable a causa del uso de narcóticos. A partir de este punto, la película se centrará en eso. Cómo un luchador que estuvo en la cima del mundo intenta rehabilitarse de su adicción a las drogas causada por la intensidad del deporte en un nuevo escenario, con competidores mucho más duros, mientras intenta algo incluso más difícil: mantener la relación con su novia.
Poniendo un gran peso en el drama de la historia, nunca vemos a Kerr en el momento de las mayores victorias de su carrera, pero sí de los elementos más definitorias de la misma. Aunque nunca le vemos pelear en la UFC en la película, su paso por PRIDE acabaría dando forma a lo que son hoy las MMA, convirtiéndolo en una leyenda y un hito del deporte. Todo ello gracias a dos cosas: el excelente trabajo de sus actores y de su director.
Quizás lo más sorprendente de la película es el estupendo trabajo de Johnson haciendo de Kerr. No es solo creíble como luchador de MMA, sino que además consigue transmitir emoción y vulnerabilidad, sabiendo mostrarse frágil cuando es necesario, de un modo que resulta interesante e inspirador. Algo a lo que ayuda tener enfrente a Emily Blunt haciendo de Dawn Staples, pareja de Kerr en la vida real, y cargando con el peso dramático de muchas de las escenas y cargando las tintas en el lado más personal de la película.
Eso es quizás lo más sorprendente. Lo increíblemente humana que es y se siente una película sobre MMA construida alrededor de una figura como The Rock. Pero eso también es, en parte, gracias al trabajo de su director, Benny Safdie.
Una más que probable futura película de culto
Ha habido muchas polémicas y conflictos tras la separación de los hermanos Safdie, y en 2025 ambos sacaron película por separado. Josh, Marty Supreme; Benny, The Smashing Machine. Y ambas demuestran enfoques muy diferentes. Porque si bien hay cierto aire de familia entre ambas, si algo nos demuestra The Smashing Machine, y en cierto modo también Marty Supreme, es que el factor emocional de las películas de los Safdie siempre recayó más en Benny, mucho más y mejor explotado en su película que en la de su hermano.
Eso no significa que haya tenido un gran éxito. Al revés. Siendo un fracaso de taquilla, haciendo poco más de 20 millones de dólares costando 50, y con una respuesta crítica tibia, en el mejor de los casos, incluso si no lo ha hecho mal en los premios internacionales, siendo Benny Safdie nominado al león de oro y ganando el león de plata del Festival de Venecia, la película ha pasado desapercibido por parte de crítica y público.
Disponible en HBO Max desde el pasado 9 de abril, esta es la película perfecta a reivindicar. Una de esas películas que, yendo con la mentalidad necesaria, no solo se disfruta, sino que se puede apreciar el genio detrás de la misma. Vibrante, inteligente y con mucho corazón, lo tiene todo para convertirse en una película de culto. Especialmente, por el mal trato que ha sufrido de parte de la crítica y el público.
HBO Max ha desvelado su versión de Harry Potter y la Piedra Filosofal en formato serie, la cual estará disponible durante la próxima Navidad. La producción marca un ambicioso regreso al mundo mágico creado por J.K. Rowling, y está escrita y producida por Francesca Gardiner, con Mark Mylod como director y productor ejecutivo.
En cuanto al elenco, Dominic McLaughlin encarna a Harry Potter, mientras que Arabella Stanton y Alastair Stout interpretan a Hermione Granger y Ron Weasley, respectivamente. Una de las grandes sorpresas es el casting de John Lithgow como Albus Dumbledore, junto a otros personajes emblemáticos como Janet McTeer como Minerva McGonagall y Paapa Essiedu como Severus Snape. Aunque se ha confirmado que la historia seguirá siendo fiel al material original de Rowling, algunos críticos ya han expresado su escepticismo.
Las primeras impresiones sobre la serie han sido mixtas. Un crítico mencionó que, aunque la producción tiene un buen diseño y respeta la narrativa del libro, parece carecer de la magia que caracterizó las películas, en parte por la notable ausencia de la música icónica de John Williams. “Al principio, habrá mucha superposición, simplemente desde el punto de vista de si no está roto, no lo arregles” se lee en uno de los comentarios de los seguidores de la franquicia.
La serie busca reintroducir a Harry Potter en el imaginario colectivo, pero muchos se preguntan si esta nueva adaptación logrará capturar la esencia de las películas originales, que aún son recordadas con nostalgia por los fans. La producción de HBO Max se enfrenta a la difícil tarea de satisfacer tanto a los nuevos espectadores como a aquellos que crecieron con las historias de Hogwarts.