Estamos a solo unos días del lanzamiento público de Doom: The Dark Age, la más reciente entrega de la icónica franquicia de id Software, que continúa celebrando más de 32 años de legado en la industria de los videojuegos. Este nuevo título utiliza el motor id Tech 8, que incorpora características avanzadas como el trazado de rayos para iluminación global, reflejos y sombras, similar a lo que se experimentó en Indiana Jones y el Gran Círculo con su motor anterior.
El ray tracing y la falta de optimización no ayuda a que funcione en dispositivos portátiles
Una de las principales características del juego es su capacidad para ejecutarse en PCs de juego portátiles, como el Asus ROG Ally. Sin embargo, los usuarios deben tener en cuenta que pueden enfrentar caídas de rendimiento y problemas de inestabilidad, en parte debido a la disponibilidad de controladores desactualizados. Dicha situación ha sido motivo de frustración para muchos, ya que actualizar los controladores de GPU en el ROG Ally se ha convertido en un proceso complicado, que no se asemeja a la facilidad de actualización que ofrecen las versiones de escritorio y portátiles de AMD.
Durante la fase de prueba, Doom: The Dark Ages pudo funcionar en configuración gráfica baja con FSR Performance, logrando alrededor de 30 fps, aunque estas cifras solo se mantuvieron durante aproximadamente 40 segundos antes de que los controladores fallaran. Esta limitación reduce considerablemente la calidad visual y la experiencia general del juego, especialmente en lo que respecta a los efectos del trazado de rayos, los cuales se ven comprometidos por el upscaling que vuelve la imagen borrosa.
A medida que más desarrolladores adoptan el trazado de rayos como estándar en sus títulos, resulta imperativo que los vendedores de consolas portátiles como Asus mejoren sus procesos de actualización de controladores. Sin una solución efectiva, el rendimiento de estos dispositivos podría quedar obsoleto frente a las demandas de futuros juegos más exigentes.