La PlayStation 2, lanzada en el año 2000, marcó un hito en la historia de los videojuegos, convirtiéndose en una de las consolas más queridas y vendiendo más de 160 millones de unidades en todo el mundo. Su llegada fue considerada una verdadera revolución tecnológica, gracias a su innovador Emotion Engine, que prometía llevar los gráficos 3D a niveles nunca antes vistos. Sin embargo, este avance también generó preocupaciones en el gobierno japonés, que consideró la posibilidad de restringir su exportación por temores de que su tecnología pudiera ser utilizada en aplicaciones militares.
Una consola con una CPU con capacidades para guiar misiles
Japón llegó a debatir la necesidad de otorgar permisos especiales para la exportación de la consola, debido a las capacidades de sus chips, que podían adaptarse para cálculos orientados a guiar misiles, algo que se volvió especialmente relevante tras el hundimiento de un submarino espía de Corea del Norte en 1998, que reveló tecnología japonesa. Ante esta situación, se logró un acuerdo que permitió la venta internacional del producto, aunque con la condición de vetar a países como Irán y Corea del Norte del comercio de la consola.
Rumores circulaban sobre supuestas compras masivas de PlayStation 2 por parte de Saddam Hussein, quien habría adquirido 4,000 unidades para controlar drones. Aunque estas afirmaciones fueron desmentidas por agencias de inteligencia, en Estados Unidos sí se intentó utilizar la consola con fines tecnológicos: se adquirieron entre 60 y 70 unidades para crear un superordenador, aunque dicho intento resultó fallido.
El temor de que la tecnología de videojuegos se use para fines bélicos se mantiene vigente; por ejemplo, desde 2008 se ha utilizado un dispositivo de control similar a los mandos de videojuegos en maquinaria militar. Además, en el actual conflicto en Ucrania, se han observado Steam Decks modificadas como dispositivos de control remoto, lo que pone de relieve la intersección entre el entretenimiento y el ámbito militar en la era moderna.