El mundo de los videojuegos no sería el mismo sin los “¡Ya-hoo!”, “¡Mamma Mia!” y grititos varios de Mario, Luigi, Wario y el resto del Reino Champiñón. No hay nadie que no los distinga, de hecho: se podría decir que son los sonidos más famosos de la cultura pop. Lo que no tantos saben es que todos provienen de la boca (y las cuerdas vocales) de Charles Martinet, uno de los hombres más felices del mundo que acabó siendo Mario de pura casualidad. ¡Let’s-a-go!
Ah, spaghetti, ah, ravioli
Contra lo que se suele pensar en España, Charles Martinet no nació en Barcelona, sino en San José, la ciudad más grande del norte de California, donde vivió hasta los 12 años, cuando se marchó a vivir, efectivamente, a la ciudad condal. Allí fue viajando a Bilbao, Santander, Cádiz o Madrid y aprendió el idioma de manera bastante decente. De hecho habla español y francés fluido. Menudo es él.
Martinet no tenía ninguna intención de ser Mario. De hecho, no sabía quién era: había jugado a ‘Pong’, ‘Pac-man’ y gracias. Sin embargo, un día le avisaron de que había un casting de voz para “un fontanero italiano”. Llegó tarde, cuando estaban recogiendo, y acabó llenando 25 minutos de cinta diciendo cosas como “¡Hola soy Mario, vamos a hacer una pizza, te voy a perseguir con mi pizza!”. Era otra época, ¿vale?

Al terminar se fue a su casa, convencido de que le había salido fatal, y mientras tanto la persona que le hizo el casting llamó a Nintendo: ya tenían la voz de Mario. La decisión de hacer una voz infantil y aflautada en lugar de la ruda y tosca que originalmente había pensado salió bien, y este muchacho criado en Barcelona debutó en el juego de Mario más inusual: un pinball de Mario de 1992.
Antes solo había hecho papeles secundarios en series como ‘Matlock’ y películas como ‘Nueve meses’. De hecho, en muchos de ellos estaba probando un nombre artístico, Charles Martínez, que quedó en nada en cuanto llegó la fama de ‘Super Mario 64’. Más de cien videojuegos después, Charles Martinet entró en el libro Guinness de los Récords, dobla a decenas de personajes… y es feliz.

Y eso que, a sus 67 años, hay quien rumorea que en la gran N ya están planeando sustituirle por un imitador y que, de hecho, han empezado en ‘Super Mario Wonder’, mientras que él insiste en que será Mario hasta que se muera. ¿Le habrá preparado un buen pa amb tomàquet a Miyamoto? Ojalá.
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