¿Quién no se ha llevado alguna vez a casa algo que ha encontrado tirado en el suelo al lado de la basura? DVDs, juegos de mesa, cuadros, muebles… Hay quien tiene su casa decorada con restos de otros y, con la tontería, se libran de ir a IKEA los sábados. Pero lo que ha pasado en Chicago parece de otro mundo: en lugar de encontrarse un ejemplar algo raído de ‘Guerra y paz’, se han encontrado… una recreativa de la que existen muy pocos ejemplares y está valorada en más de 10.000 dólares.
Qué pasa, tron
Vámonos a 1983, cuando Midway sacó un segundo juego basado en ‘Tron’, el relativo éxito de taquilla de Disney del año anterior. Se trataba de una recreativa, ‘Discs of tron’ ambientada en un combate de discos a lo pelota-mano en un ambiente tridimensional y que conseguía ambientarse a la perfección gracias a una cabina tan compleja que pesaba más de 315 kilos. Según dicen, la más trabajada de esa década de la historia jugona.
Se fabricaron pocas porque no todos los salones recreativos tenían sitio para ella, y si sabéis algo de videojuegos, 1983 suena a lo que suena: el crash de la industria. Las pocas máquinas que se hicieron acabaron olvidadas en un sótano o dejando de funcionar. Game over. Bueno, más o menos: en 2008 se lanzó en la Xbox Live Arcade y más o menos se pudo preservar para el resto de la historia.

Volvemos a 2023, cuando a Tim Lapetino, un historiador de los videojuegos que estaba visitando a unos parientes en Chicago, le dijo su sobrino que había visto “una cosa de Tron” tirada en la basura. “Cuando llegamos al sitio, musité “¿Qué coño?” olvidándome de que mi sobrino estaba en el coche con nosotros. Y aunque no lo creas, ahí estaba. Un ‘Discs of Tron’ estaba en la esquina de la calle”. Llevaba varios días ahí, pero la suerte quiso que los basureros no pudieran llevarla en su camión de la basura por pesar una barbaridad.
De hecho, la recreativa tenía una nota escrita indicando que habría que romperla primero para poder desguazarla. Y no iban a permitirlo: Lapetino y sus amigos la llevaron rodando desde esa esquina hasta el garaje de la casa donde se quedaba en Chicago, donde comprobaron que funcionaba a la perfección. Quiso la casualidad de que este hombre esté preparando, además, una exhibición sobre la historia de ‘Tron’, así que no hay ninguna posibilidad de venderla, cueste lo que cueste. ¿Alguien más cree en las casualidades felices?
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