La esperada quinta temporada de Slow Horses se estrena en Apple TV+ el 24 de septiembre, ofreciendo a los fanáticos una nueva dosis de intriga y espionaje. La serie, que cuenta con la actuación estelar de Gary Oldman como el inigualable Jackson Lamb, promete mantener su carácter irreverente y emocionante al seguir el trabajo de un grupo de espías con personalidades peculiares.
Los ponis que no andan
En esta temporada, que consta de seis episodios, el equipo de Lamb deberá enfrentarse a una serie de eventos extraños y tramas terroristas que sacuden Londres. La narrativa se centra en la investigación del equipo sobre la conexión entre estos incidentes desconcertantes y cómo podrían influir en la seguridad nacional y en su propia supervivencia.
La combinación del humor negro característico de la serie con la tensión inherente a las situaciones que enfrentan los protagonistas asegura que esta nueva entrega sea igualmente emocionante e impredecible. Gary Oldman, conocido por su habilidad para interpretar personajes complejos, regresa una vez más para dar vida a Lamb, un líder poco convencional que desafía las normas del espionaje clásico.
Slow Horses ha sido aclamada por la crítica por su guion ingenioso y la profundidad de sus personajes, lo que la ha convertido en una de las producciones destacadas de Apple TV+. Con la dirección creativa de sus creadores, la serie ha sabido mantener al público al borde de sus asientos, y la quinta temporada no parece ser la excepción.
Los seguidores de la serie pueden esperar una trama rica en giros inesperados y un desarrollo continuo de los personajes mientras exploran los oscuros rincones del espionaje británico. Sin duda, el regreso de Oldman y su equipo de espías promete ser un evento imperdible para los aficionados al género.
Apple TV+ ha anunciado que está desarrollando una serie limitada inspirada en la amada película de comedia romántica de 2006 The Holiday, que contó con un elenco estelar que incluía a Cameron Diaz, Kate Winslet, Jude Law y Jack Black. Este nuevo proyecto busca reinterpretar la premisa original con personajes nuevos, lo que sugiere un enfoque fresco y contemporáneo para la historia que cautivó a los espectadores hace más de quince años.
¡Todos de vacaciones!
Según fuentes cercanas al proyecto, esta adaptación es una forma de revivir la magia de la película mientras se exploran nuevas narrativas emocionales y dinámicas entre los personajes. El equipo de producción estará encabezado por Krissie Ducker, reconocida por su trabajo en Sweetpea, lo que promete creatividad y sensibilidad en el guion.
La película original, dirigida por Nancy Meyers, se centraba en dos mujeres que intercambiaban sus casas durante las vacaciones y, en el proceso, descubrían el amor y la amistad en lugares inesperados. La serie limitará la historia a un formato más extenso, permitiendo así desarrollar con mayor profundidad las historias individuales de los nuevos personajes, así como las relaciones que se forman entre ellos.
Con el auge de las adaptaciones de películas populares en formato de serie, este anuncio genera expectativas en cuanto a cómo Apple TV+ logrará capturar la esencia de la película original mientras introduce elementos innovadores. El interés por la sensación nostálgica de ‘The Holiday’ podría atraer tanto a los fans acérrimos de la película como a nuevas audiencias que buscan contenido original y sincero para disfrutar este próximo año.
Si hablas con cualquier seriéfilo, te lo dirá: la mejor plataforma de la actualidad es Apple TV+. Separación, The Morning Show, Ted Lasso, Slow Horses… Prácticamente cada serie que suben se aseguran de que esté cuidada al milímetro, tenga un guion interesante, una fotografía medida y un reparto de renombre. Solo hay un problema: nadie recomienda la plataforma. A la hora de preguntar te pueden hablar de Netflix, Disney+ o Prime Video, pero casi nadie, fuera de la prueba gratuita o de momentos puntuales (cuando estrenan sus grandes formatos, por ejemplo) ve Apple. ¿Se puede saber por qué?
Manzanita medio mordida: la serie
Cuando los blockbusters fracasan en cines, siempre hay un soniquete que algunos repiten una y otra vez desde redes sociales, tratando de convencer a unos pocos ilusos de una realidad falseada: “Si es bueno, la gente lo verá”. Obviamente, no es cierto: sí, hay muchas películas malas que fracasan, pero aún más obras maestras que pasan sin pena ni gloria por la cartelera o incluso por los servicios de streaming. Porque el público general no quiere “algo bueno”, quiere simple divertimento fácil para desconectar. Por entendernos, algo que después criticar a gusto pero de lo que se tragaría gustoso dos y tres partes más.
Sí, son buenísimas Vidas Pasadas, Aftersun o Retrato de una mujer en llamas, ¿pero sabes cómo mejorarían esas obras maestras modernas? Con un superhéroe o con un dinosaurio. Hablemos claro: hoy por hoy, lo que importa no es la calidad de una película o una serie, sino caer en gracia y no estar cansado todavía de llas sa franquicia de turno. Porque no, aparentemente, después de 7 entregas aún no estamos hartos de Parque Jurásico. Lo que quieres es algo que ver con los chavales, de lo que hablar en la máquina del café, que recomendar (quizá irónicamente) a alguien. Estar en la pomada, vaya.
Y ese es el problema de Apple TV+. Puede tener las series más increíbles del mundo -de hecho, las tiene-, que si no tiene publicidad en las marquesinas, nadie sabe de su existencia, no hace buen marketing en redes sociales y sus series se quedan en un ambiente exclusivamente para fans, nunca conseguirá despegar. Y así le va: en marzo, se anunció que perdía mil millones de dólares cada año y que sus suscriptores alcanzaban tan solo los 45 millones en todo el mundo. Suena a mucho (es más gente que la que vive en Canadá, por ejemplo)… hasta que lo comparas con sus competidores.
Caballo lento, ¿el caballo mejor?
Netflix, la reina absoluta, tiene 340 millones de clientes, Prime Video 240 millones (aunque tiene truco al venir dentro del paquete Prime) Disney+ 125 millones, HBO Max 122 millones y hasta Paramount+ suma 79 millones. A su lado, Apple TV+ se ha quedado muy, muy atrás. No importa su calidad, su talento o su innovación: a estas alturas, lo único que cuenta es que no es capaz de dar un paso adelante, separarse de la morralla y demostrar, con una campaña de márketing dura, por qué han venido para quedarse.
En su lugar, los expertos en la empresa han decidido confiar en que el público vaya llegando con cuentagotas y basándose en el boca-oreja, basándose en ese “Si algo es bueno, la gente irá a verlo”. Sin darse cuenta de que la frase está más que quemada: si algo es famoso, la gente irá a verlo. Si está bien promocionado, si da de qué hablar, si permite discutir de ello en varios podcasts, si tiene presencia en redes sociales, si invitan a influencers… ¿Quién sabe? Puede tener salvación. Al fin y al cabo, ¡es Apple! Debería tener cientos de fans a su vera tan solo celebrando el nombre.
Sin embargo, no está pasando, quizá porque, más allá de la marca y del “wearable”, del símbolo de prestigio, Apple no interesa creativamente. ¿Por qué va a interesar? ¿Qué ha hecho, más allá de sus anuncios, para demostrar que es un factor decisivo a la hora de engancharnos a una serie? ¿Acaso ese ha sido el problema desde el principio, que no tiene un bagaje como HBO o Disney? Me temo que nos queda poco para saberlo, porque hasta la paciencia de la empresa más rica del mundo se tiene que terminar en un momento dado cuando vean que mil millones de dólares acaban, sí o sí, en la basura más cercana de manera repetida. O cierran y venden las series al mejor postor, o veremos un cambio de 180 grados.
La tercera temporada de Severance podría estar cerca, aunque Apple TV+ aún no ha hecho ningún anuncio oficial sobre su renovación. Sin embargo, el productor ejecutivo Ben Stiller ha indicado que ya se ha comenzado a trabajar en los desarrollo inicial del guion, lo que sugiere un futuro prometedor para la aclamada serie de ciencia ficción.
Un final de temporadas que deja más preguntas que respuestas
El final de la segunda temporada, titulado Cold Harbor, dejó numerosas preguntas sobre el destino de los personajes y las implicaciones de los eventos ocurridos. Por ejemplo, el futuro de Irving y Eustice es incierto, ya que su trajina culminó de manera confusa y sin resolución clara. Asimismo, las acciones de Mark, que llevaron a un desenlace dramático, plantean interrogantes sobre cómo Lumon responderá a los acontecimientos recientes.
Dado el largo intervalo de casi tres años entre la primera y la segunda temporada, es probable que los fans deban esperar un tiempo razonable para la próxima entrega. Se estima que la tercera temporada podría llegar en algún momento de 2027, aunque Stiller ha mencionado que no se planea otra espera tan extensa. Al respecto, compartió en el podcast New Heights que pronto se revelarán planes más concretos para la serie.
El interés del público por Severance es palpable, especialmente tras el éxito de la segunda temporada, lo cual ha reforzado su estatus como una de las mejores producciones de Apple TV+. Con tantas tramas y preguntas sin respuesta, el regreso de Severance sería muy esperado. Según los indicios actuales, parece que los creadores están comprometidos en ofrecer una experiencia que continúe desarrollando la intrincada narrativa que ha cautivado a la audiencia.
Seguro que te lo han dicho más de una vez en las conversaciones sobre series (que han sustituido, por suerte, al fútbol) al lado de la máquina del café: las que son buenas de verdad son las de Apple. Que si Ted Lasso, que si Separación, que si The Morning Show, que si Mythic Quest… Y sin embargo, nadie acaba por suscribirse si no es un código de descuento. ¿Cómo es posible que todo el mundo coincida en que es la mejor, pero nadie quiera pagar por ella? ¿Tiene futuro Apple TV+? Y sobre todo, ¿por qué no acaba de funcionar?
La última en llegar
Apple TV+ se lanzó el 1 de noviembre de 2019, y a priori era una época perfecta para aprovechar el pico de suscripciones que tuvieron todos los servicios online durante la pandemia. Además, lo hizo con series muy potentes como Para toda la humanidad, The Morning Show o See, a las que pronto se unieron Servant (de M. Night Shyamalan), el reboot de Amazing Stories o Fundación. Sin embargo, a día de hoy tan solo tiene 25 millones de miembros en todo el mundo... Y sin visos de subir.
Parecen muchos, pero teniendo en cuenta que anualmente se venden más de 200 millones de iPhones, la cifra de personas interesadas por el servicio de streaming es francamente ridícula… Especialmente teniendo en cuenta que no se trata de algo privativo, sino que cualquier persona, incluso desde un móvil Android, puede acceder al servicio. De hecho, sus tarifas una vez pasados los 3 meses gratis y los 7 días de prueba no son, además, excesivamente caras, 9,99 dólares al mes. Entonces, ¿qué? ¿Cuál es el problema?
En realidad no es uno solo, sino una concatenación de varios. El primero y más obvio, la sobresaturación de servicios de streaming. Tenemos Netflix, Prime Video, Max, Crunchyroll, Movistar, Filmin, SkyShowTime. Suma y sigue. Streamings de nicho, de culto, de fama internacional, de fama local. De series y películas pequeñas, grandes y medianas. Tenemos tanto ocio que estamos estresados en nuestro tiempo libre. Y lo que menos necesitamos es que venga alguien más a darnos una palada y media de series más. Por buenas que estas sean.
¿Hay un público para Apple?
Al público le encanta perderse en catálogos inmensos. Encontrar cosas ocultas entre las mil y un series nuevas, las licencias de años anteriores, las películas que nadie esperaba encontrarse ahí. Y Apple TV+ tiene un catálogo pequeñito y exclusivo, con series propias, no licenciadas de nadie. Y el problema es que, a diferencia del de Netflix, este te lo puedes acabar. A cinco o seis capítulos a la semana, no es tan complicado estar al día con las series y, por tanto, decidir darse de baja y esperar para darse un maratón durante un par de meses, ahorrándose cien lereles por el camino.
Y precisamente por esta pasividad del público, también faltan fenómenos culturales más allá de -siendo generosos con el término- Ted Lasso y Separación. No hay un Stranger Things, un Juego del Calamar, un Juego de Tronos, un The Boys, una serie que haga que todo el mundo se suscriba y vaya navegando por inercia. Es la pescadilla que se muerde la cola: no hay publicidad en las calles, que lleva a que la gente no conozca el servicio, que lleva a que ninguna serie se vuelva un fenómeno, que lleva a que no haya dinero para publicidad. Y vuelta a empezar.
Realmente la estrategia es muy inteligente por parte de Apple, porque va en tono con su compañía: no lanzamos muchos productos, pero los que lanzamos van recubiertos por un aura de calidad. Un modelo de teléfono al año, un par de series al mes. La pregunta es… ¿Hasta cuándo va a querer la empresa tecnológica tirar dinero a este pozo sin fondo? Por mucho que recaude 250 millones de dólares mensuales por los abonos (siendo generoso y sin contar la gente que se da de baja para aprovecharse de otra promoción), ni de lejos da para mantener tantas series propias al mismo tiempo.
Apple TV+ lo tiene muy difícil para subsistir: nadie lo conoce, quien lo conoce tiene pereza por el streaming, su catálogo es corto y la calidad no se convierte en cultura pop. Al menos tiene por detrás a una empresa dispuesta a confiar y echar dinero ilimitado al fuego… De momento. Si hay un futuro real o no para la marca, me temo que es algo que ni los más ambiciosos analistas se atreverían a aventurar. El futuro del streaming, en general, es bastante gris. El de Apple, tirando a un color negro. Precioso, claro, como todo lo que hacen. Solo faltaría.