Antes de que Marvel hiciera su universo cinematográfico y de que DC lanzara y relanzara el suyo propio, ambas editoriales estaban dando palos de ciego en el mundo del cine. A veces salía un Spider-man o un Batman Begins, pero otras, de manera vergonzosa, tenían que conformarse con Elektra o… Catwoman. Es difícil olvidar esa película, que costó 100 millones de dólares en manos de un tal Pitof (cuya carrera como director de Hollywood se cortó ahí mismo), protagonizó Halle Berry y destruyó todo lo que tocó. Nada bueno salió de Catwoman. De hecho, ¡incluso acabó con el estudio de videojuegos que creó a Croc!
Me pareció ver un dulce gatito
No solo los críticos odiaron Catwoman: llegó a ganar los Razzie a peor película, peor director, peor guion y peor actriz. Era tan merecido que Berry en persona fue a recoger el premio (aunque años después reconoció que al terminar la gala le prendió fuego). No fueron en vano: la película se inventó literalmente todo lo relacionado con el personaje, incluyendo su propio nombre. Catwoman ya no era Selina Kyle, sino un tal Patience Phillips de la que nunca más nadie volvió a oír hablar. Nadie entendió jamás la motivación de DC para aprobar semejante despropósito, pero ahí ha quedado, como una pieza ineludible del camino que no seguir en el cine de superhéroes.
Pero claro, en 2003, mientras aún preparaban el estreno, nadie se imaginaba que iba a ser un fiasco y, como posible éxito, empezaron a crear todo tipo de material publicitario, entre el que se encontraba, por supuesto, un videojuego que apareció unos días después del estreno, cuando ya todo el mundo sabía que Catwoman era un fiasco con todas las de la ley. Al menos Berry se ahorró el ridículo, porque su voz aquí la pone la conocidísima actriz de voz Jennifer Hale (X-Men 97, Patoaventuras). Eso no salvó al juego de la quema, claro.
El juego seguía la historia de la película (más o menos) y era un plataformas de acción muy básico que apareció para PS2, GameCube, PC y Xbox, además de una versión para Game Boy Advance, que según dicen era mejor que el resto. Pero, ¿quiénes estaban detrás del desastre? Los trabajadores de Argonaut Games, que se habían hecho un nombre a mediados de los 90 gracias al mítico Star Fox y que también crearían a la mascota -levemente popular- Croc. Sin embargo, en 2004 llevaban un tiempo enlazando fracasos y juegos basados en películas (como Harry Potter y la cámara de los secretos, El emperador y sus locuras o Alien Resurrection) y las bajísimas ventas de Catwoman pusieron el último clavo en su ataúd.
Tardaron 8 meses en hacer el juego, pusieron un equipo de 100 personas a su disposición (cuando normalmente trabajaban en equipos de 15) y el resultado fue el que fue: nadie lo entendió, muy poca gente quiso comprarlo después del fracaso de la película y en Argonaut se vieron obligados, tras su apuesta suicida, a cerrar las puertas, dejando en el limbo juegos ya planeados como Crash vs Spyro Racing, Transformers: Generation 2 o un nuevo título protagonizado por Yoshi. Sin embargo, el réquiem duró “solo” veinte años, porque este mismo 2025 la empresa ha vuelto con el remaster de Croc: Legend of the Gobbos. De hecho, todo su trabajo a partir de ahora será republicar, de manera elegante, los títulos de su catálogo ya existente. Bueno, menos da una piedra.
En cuanto a DC, encontró la luz al final del túnel el año siguiente gracias a Batman Begins, y en 2006 hizo lo propio con Superman Returns. Y poco a poco, todos fueron dejando atrás a Catwoman (en solitario, al menos), hasta que, quién sabe, quizá James Gunn quiera darle otra oportunidad. ¡Oye, nunca se sabe!