Qué fue de Chester Cheetah, la mascota de Cheetos que llegó a tener un crossover con Sonic y Angry Birds

Con la modernidad y la obsesión por la salud adolescente hemos ganado muchas cosas (como, por ejemplo, esperanza de vida), pero a cambio hemos perdido a las mascotas de comida grasienta. Aún sobreviven algunas en las cajas de cereales, como Tony el Tigre, Coco el Mono o la rana de los Smacks, pero cada vez van desapareciendo más y más, especialmente en el mercado europeo y el latinoamericano. Sin embargo, hay alguien reconocible en todo el mundo que, de alguna manera, ha conseguido subsistir: un guepardo siempre moderno y eternamente cool que fue el protagonista, durante años, de los anuncios y las portadas de Cheetos. Sin embargo, ¿sabemos realmente quién es Chester Cheetah y de dónde demonios vino? Venid, porque su historia es mucho más increíble de lo que parece.

¿Dónde está Poochie?

Antes de que Chester llegara a los paquetes y anuncios de la marca, la marca tenía otra mascota: el Ratón de Cheetos, que duró durante todos los años 70 y protagonizó toda la maquinaria de márketing hasta su progresiva jubilación. Curiosamente, hay países donde se resistieron a él. Por ejemplo, en España, copiando y modernizando su estética, crearon a los Masqueseros, cuatro ratones que hacían las veces de mosqueteros: Torciditos, Bolitas, Ricitos y el malogrado Tubitos, que desapareció pronto (además de otros personajes como el Conde Drakis o la Pandilla). Sin embargo, todo cambió cuando desde el centro de mando decidieron que iban a estandarizar todos los paquetes del mundo con la misma mascota.

Chester nació en 1986, y fue creado por Brad Morgan (dibujante) y Stephen Kane (guionista de los anuncios). En su primera aparición, Chester se presentaba como un tío tranquilo hasta que olía una bolsa de Cheetos, porque no le quedaba otra que hacer todo tipo de locuras para conseguirla. “It’s not easy being cheesy“, terminaba afirmando tras darse un coscorrón. Fue un bombazo tal que despertó una pequeña “Chester-manía”: pegaba totalmente con el tono de mediados de los 80 e inicios de los 90: llevaba gafas de sol, conducía un monopatín, hacía todo lo que estuviera en su mano para ser la más guay de todas las mascotas.

En aquella época, Chester, dibujado en 2D, hacía todo tipo de maquinaciones para hacerse con los Cheetos, al estilo del Coyote atrapando al Correcaminos, y su éxito fue tan grande que en 1992 estuvo a punto de protagonizar su propio programa de televisión para Fox Kids, Yo! It’s the Chester Cheetah Show!. Obviamente, fue cancelado antes de emitirse por un motivo obvio: era publicidad. “No es un debate sobre la calidad. Cualquier dibujo animado está bien, es legal, siempre que no sea un anuncio”, dijo en su momento la activista televisiva Peggy Carren. En la serie, Chester tendría nuevos amigos, como un mono funky, un perro rockero y un hipopótamo rapero. Sin embargo, hasta donde sabemos, no pasó de la fase de storyboard (aunque quizá algún día, como buen lost media, acabe saliendo a la luz).

Lo que sí tuvo fueron dos videojuegos: Chester Cheetah: Too Cool to Fool y Chester Cheetah: Wild Wild Quest. Puede parecerte normal si eres un chaval de los 90, cuando todo era un anuncio, básicamente, pero ahora mismo es una absoluta locura hacer videojuegos sobre mascotas publicitarias… ¡Y hacer a los niños pagar por ellos! Pero bueno, era Chester, la mascota que consiguió sobrevivir incluso al cambio al CGI, convirtiéndolo en el protagonista y dejándole, ahora sí, comer Cheetos al final de los anuncios. ¿Cómo no se le va a permitir hacer de todo? Incluso llegó a tener un crossover con Sonic en los cómics del erizo azul, haciendo de director de cine. ¿Qué? Ya os dije que la Chester-manía llegó mucho más lejos de lo que nadie esperaba.

Es más: al igual que ahora los personajes famosos aparecen en Fortnite y Roblox, Chester apareció en Plants vs Zombies (añadiendo los personajes Chester Chomper y Dr. Chester) y hasta en Angry Birds, con varios juegos promocionales donde la mascota de Cheetos ayudaba a los pájaros a recuperar sus bolsas de snacks. Fueron unos pocos niveles gratuitos, pero suficientes para dejar claro que la mascota de Frito-Lay había llegado para quedarse. Y aquí estamos: 40 años después de su llegada y aún teniéndole que ver en todos los sitios cada vrez que quieres saltarte la dieta. Sí, no corren buenos tiempos para los fans del Ratón de Cheetos, me temo.