Lo entiendo, claro que lo entiendo. Akira Kurosawa es uno de los tres mejores directores de la historia del cine, y, dado que llevamos más de 30 años sin disfrutar de su genialidad, a falta de un nuevo Kurosawa hay unos cuantos que han decidido copiarle. O, más bien, crear sobre lo creado, cogiendo su cine y dándole una pequeña vuelta para que siga siendo, de una manera u otra, original. Hace no tanto, Oliver Hermanus adaptó la gran obra maestra del director, Ikiru (Vivir) al Reino Unido con Living. El resultado fue, más que pobre, innecesario, pero la veda quedaba abierta… Y por supuesto que Spike Lee ha cogido el testigo.
Yeah yeah, Kurosawa oh yeah
En 1963, Kurosawa creó El infierno del odio, una absoluta maravilla que forma parte de sus cinco mejores obras junto a Los siete samuráis, Vivir, Dersu Uzala y Rashomon. A lo largo de seis décadas, la película ha sido venerada por críticos y cinéfilos de todo el mundo, y con razón: el suspense va subiendo de manera gradual como solo un maestro podría hacerlo, hasta llegar a un tercer acto absolutamente irrepetible que ha inspirado películas como Parásitos, representando como nadie la lucha de clases en el Japón moderno. Es una película vibrante, necesaria, única, modélica. Una obra maestra, vaya.
No es que la película, que a su vez es una adaptación de la novela El rescate del rey, de Evan Hunter, no hubiera sido adaptada antes: hay una serie de televisión japonesa, un remake made in Bollywood y hasta se rumoreó una versión guionizada por David Mamet y dirigida por Martin Scorsese. Pero claro, Spike Lee, por bueno que sea (que lo es) no es Martin Scorsese, y Del cielo al infierno, su particular homenaje al maestro japonés, es un pequeño gran despropósito solo para aquellos que quieran entenderle.
Lee, autor de películas fabulosas como Haz lo que debas, Malcolm X o Summer of Sam, ya tuvo un encontronazo terrible con el cine asiático con su particular remake de Old boy, la maravilla de Park Chan-Wook. Sin embargo, después de demostrar al mundo que aún le quedaba un narrador dentro con cosas que decir gracias a Infiltrado en el KKKlan y Da 5 Bloods: Hermanos de Armas, ha decidido juntarse con Denzel Washington para contar su visión de la historia de Kurosawa. Un hombre, en su torre de marfil, cuyo hijo es secuestrado el mismo día que pone en riesgo todo lo que tiene para cerrar el trato más importante de su vida. ¿Es entretenida? Claro. ¿Necesaria? Por supuesto que no.
Este es el tercer remake de Lee, y por fin ha aprendido algo después de los dos anteriores: a no repetir las películas que quiere homenajear plano a plano y hacerlas suyas. No cabe duda de que Del cielo al infierno es una producción totalmente de Lee, pero también una muy inferior a la obra original, y solo cabe preguntarse por qué. Hasta qué punto llega el ego y cuál era la necesidad de coger una obra inmortal, cambiarle el tercer acto por completo y convertirla en algo más interesante que un remake per se, pero igualmente prescindible. Por mucho A24 y Festival de Cannes que estén metidos por el medio.
Spike Lee es un gran director, pero si se pone al lado de Akira Kurosawa, este le va a hacer sombra siempre y en cualquier posición: no es que Del cielo al infierno sea una mala película: es que queda en evidencia ante la grandeza de El infierno del odio. Lee demuestra que sigue siendo capaz de contar una historia sobre los temas que le importan, pero para ello se debería valer por sí mismo. Al fin y al cabo, solo hay una cosa peor que una película mala: una que no tiene razón de ser. Por suerte, en Apple TV+ puedes comprobar por ti mismo si es así.