Hay gente que se cree que vive en Pandora, pero no es la primera vez que el cine causa enfermedades

El 2 de febrero de 1979, la tragedia se apoderó de un apartamento en el séptimo piso del número 445 de Fountain Avenue, en Nueva York. Un niño de 4 años que acababa de ir al cine con su familia a ver Superman (la versión con Christopher Reeve, por supuesto) se tiró por la ventana creyendo que tenía los mismos poderes y que podía volar. De hecho, llevaba desde entonces saltando por mesas y sillas intentando hacerlo, hasta que su ambición fue mucho más allá. Por todo el país (y, según dicen, por todo el mundo) miles de niños y adultos se creyeron demasiado lo de que un hombre podía volar, y el resultado fue una campaña en medios de comunicación en contra del superhéroe. Tristemente, y como sabemos ahora, no es el primero ni será el último caso de gente que se cree todo lo que ve en una pantalla.

Aprendiendo C1 de Na’vi

Hace poco supimos que una una mujer con problemas mentales tuvo que ser internada en un hospital después de que su frigorífico, conectado a Internet, le mostrara publicidad de la serie Pluribus con el texto “Sentimos haberte enfadado, Carol”. ¿Cómo se llamaba la mujer? Por supuesto, Carol. Sin saber lo que estaba pasando, colapsó, como no podía ser de otra manera. Tampoco le debería sorprender a nadie: no es nuevo que el cine y la televisión agraven o incluso creen trastornos mentales. Incluso, a estas alturas, se debería dar por hecho.

En 1998, el estreno de El Show de Truman, en la que Jim Carrey era el protagonista de un reality show involuntario, causó cientos de casos de lo que se ha venido en llamar “la ilusión de Truman”, un síndrome que hace que la gente crea que está siendo grabada las 24 horas, siguiendo la fiebre del reality. A tanto llegó el nivel, que uno de los pacientes viajó a Nueva York para comprobar que el 11-S era real y no un simple giro argumental en su propio reality. Como el propio Andrew Niccol, director de la película, afirmó, sabes que lo has conseguido cuando nombran un síndrome después de ti.

El año posterior, la locura se desató con Matrix, la película en la que Neo (Keanu Reeves) debía elegir entre un mundo creado por las máquinas o la realidad, luchando contra las mismas. La película no solo creó multitud de tratados filosóficos y teorías, sino, también, cientos de personas que creyeron vivir en Matrix a pies juntillas. Y, aunque con los años podemos creernos mucho más listos y creer que hemos dejado atrás todos estos síndromes causados por la ficción, la realidad es otra muy distinta.

La última es, quizá, la más llamativa: la gente que después de ver Avatar tiene depresión. Viendo los increíbles lugares que James Cameron muestra en sus películas, los viajes montados en criaturas aladas, el amor por la naturaleza y el amor por la comunidad, muchos han querido dejarlo todo para irse a Pandora con los Na’vi, incluso aprendiendo el lenguaje para imaginar un mundo más allá. Al salir del cine y comparar la gris realidad de la ciudad con los espacios abiertos y libres de Pandora, muchos encontraron solaz solo volviendo a ver la película tantas veces como pudieran. Sí, eso está pasando. De verdad.

En un capítulo de la maravillosa serie How To With John Wilson, el cineasta se acercaba a un grupo de personas que estaban intentando aprender Na’vi y hablaban sin tapujos de su vida antes y después de Avatar. Y en lugar de reírse de ellos, lo que hace es comprenderles, darles un hombro en el que llorar, mostrar la red de apoyo que han construido entre todos con James Cameron como excusa. Porque, en el fondo, ¿acaso no queremos todos sentirnos un poquito más unidos, aunque sea con una afición ridícula como excusa? En una sociedad que parece necesitar más que nunca en la ficción, no podemos esperar que nadie caiga en la idealización de la misma. Es, simplemente, el devenir de los tiempos.

Jim Carrey será premiado con un César en la próxima ceremonia de los premios

El reconocido actor Jim Carrey será homenajeado con un Premio Honorario César en la 51ª Ceremonia César, que se llevará a cabo en París en febrero de 2026. Este galardón es otorgado por la Académie des Arts et Techniques du Cinéma de Francia, en colaboración con su socio de transmisión, Canal+, y tiene como objetivo reconocer a aquellos artistas que han realizado contribuciones significativas al mundo del cine.

No solo un actor que pone caras raras

Jim Carrey, conocido por su versatilidad actoral y su inconfundible estilo de comedia, se une a una prestigiosa lista de homenajeados, que en años recientes incluía nombres como Julia Roberts, quien recibió el premio en 2025. Este reconocimiento subraya la influencia y el legado de Carrey en la industria cinematográfica, consolidando su estatus como icono del entretenimiento.

Y es que la carrea del actor está plagada de grandes películas: desde su papel memorable en El show de Truman hasta su participación en comedias como Ace Ventura: Detective de mascotas y dramas como Olvídate de mí, Carrey ha demostrado ser un talento multifacético, capaz de cautivar a audiencias de diversas generaciones. Su capacidad para equilibrar la comedia y el drama ha dejado una marca indeleble en el cine moderno, y su influencia se siente tanto en la actuación como en la cultura popular.

La 51ª Ceremonia de los Premios César promete ser un evento memorable, donde no solo se celebrará la carrera de Carrey, sino también la rica historia del cine en Francia y el impacto global de sus artistas. Los fanáticos y críticos esperan con ansias este homenaje, que refleja el reconocimiento que el actor ha ganado a lo largo de los años, tanto en Hollywood como en el ámbito internacional.