AMC ha confirmado el desarrollo de una nueva serie de televisión inspirada en la película Point Break, que se ambientará 30 años después de la película original. Este nuevo proyecto girará en torno a un equipo de atracadores relacionado con la famosa banda conocida como Los Ex-Presidentes, a quienes los fanáticos recuerdan como los antagonistas carismáticos de la película de 1991.
Un clásico de culto con buenos motivos
Point Break, dirigida por Kathryn Bigelow y protagonizada por Keanu Reeves y Patrick Swayze, no tuvo un gran éxito en su estreno, pero a lo largo de los años ha adquirido un estatus de culto, celebrado por su combinación de acción intensa, química entre los actores y su innovadora dirección. La película se ha convertido en un clásico del cine de acción, dejando una huella imborrable en la cultura popular.
Keanu Reeves, que ganó notoriedad con su papel de agente del FBI infiltrado, ha continuado su carrera en el género de acción, convirtiéndose en un símbolo con franquicias como Matrix y John Wick. Actualmente, se encuentra trabajando en la quinta entrega de John Wick, aunque parece que está tomando un merecido descanso de la pantalla. Existen rumores de que Reeves podría hacer un cameo en la nueva serie, lo que podría aumentar su atractivo entre los espectadores. Sin embargo, este giro podría ser arriesgado, dado el desenlace trágico de su personaje en la película original.
Vale la pena recordar que hace una década se realizó un remake de Point Break que fue mal recibido, y los fanáticos esperan que esta nueva serie se adhiera más al espíritu del filme original. Aunque los detalles son aún escasos, la expectativa está creciendo a medida que más se conoce sobre este proyecto que busca revivir la emoción y la filosofía detrás de Point Break.
El 2 de febrero de 1979, la tragedia se apoderó de un apartamento en el séptimo piso del número 445 de Fountain Avenue, en Nueva York. Un niño de 4 años que acababa de ir al cine con su familia a ver Superman (la versión con Christopher Reeve, por supuesto) se tiró por la ventana creyendo que tenía los mismos poderes y que podía volar. De hecho, llevaba desde entonces saltando por mesas y sillas intentando hacerlo, hasta que su ambición fue mucho más allá. Por todo el país (y, según dicen, por todo el mundo) miles de niños y adultos se creyeron demasiado lo de que un hombre podía volar, y el resultado fue una campaña en medios de comunicación en contra del superhéroe. Tristemente, y como sabemos ahora, no es el primero ni será el último caso de gente que se cree todo lo que ve en una pantalla.
Aprendiendo C1 de Na’vi
Hace poco supimos que una una mujer con problemas mentales tuvo que ser internada en un hospital después de que su frigorífico, conectado a Internet, le mostrara publicidad de la serie Pluribus con el texto “Sentimos haberte enfadado, Carol”. ¿Cómo se llamaba la mujer? Por supuesto, Carol. Sin saber lo que estaba pasando, colapsó, como no podía ser de otra manera. Tampoco le debería sorprender a nadie: no es nuevo que el cine y la televisión agraven o incluso creen trastornos mentales. Incluso, a estas alturas, se debería dar por hecho.
En 1998, el estreno de El Show de Truman, en la que Jim Carrey era el protagonista de un reality show involuntario, causó cientos de casos de lo que se ha venido en llamar “la ilusión de Truman”, un síndrome que hace que la gente crea que está siendo grabada las 24 horas, siguiendo la fiebre del reality. A tanto llegó el nivel, que uno de los pacientes viajó a Nueva York para comprobar que el 11-S era real y no un simple giro argumental en su propio reality. Como el propio Andrew Niccol, director de la película, afirmó, sabes que lo has conseguido cuando nombran un síndrome después de ti.
El año posterior, la locura se desató con Matrix, la película en la que Neo (Keanu Reeves) debía elegir entre un mundo creado por las máquinas o la realidad, luchando contra las mismas. La película no solo creó multitud de tratados filosóficos y teorías, sino, también, cientos de personas que creyeron vivir en Matrix a pies juntillas. Y, aunque con los años podemos creernos mucho más listos y creer que hemos dejado atrás todos estos síndromes causados por la ficción, la realidad es otra muy distinta.
La última es, quizá, la más llamativa: la gente que después de ver Avatar tiene depresión. Viendo los increíbles lugares que James Cameron muestra en sus películas, los viajes montados en criaturas aladas, el amor por la naturaleza y el amor por la comunidad, muchos han querido dejarlo todo para irse a Pandora con los Na’vi, incluso aprendiendo el lenguaje para imaginar un mundo más allá. Al salir del cine y comparar la gris realidad de la ciudad con los espacios abiertos y libres de Pandora, muchos encontraron solaz solo volviendo a ver la película tantas veces como pudieran. Sí, eso está pasando. De verdad.
En un capítulo de la maravillosa serie How To With John Wilson, el cineasta se acercaba a un grupo de personas que estaban intentando aprender Na’vi y hablaban sin tapujos de su vida antes y después de Avatar. Y en lugar de reírse de ellos, lo que hace es comprenderles, darles un hombro en el que llorar, mostrar la red de apoyo que han construido entre todos con James Cameron como excusa. Porque, en el fondo, ¿acaso no queremos todos sentirnos un poquito más unidos, aunque sea con una afición ridícula como excusa? En una sociedad que parece necesitar más que nunca en la ficción, no podemos esperar que nadie caiga en la idealización de la misma. Es, simplemente, el devenir de los tiempos.
Disney no ha dado muchas grandes sorpresas a los fans de Star Wars el último par de años. Aunque ha habido algunas series que han triunfado, también ha habido algunos tropiezos y algunos desafortunados boicots. Los fans de Star Wars no van a pasar hambre, pero es cierto que sin grandes películas, parece que no tienen tantas cosas de tanta calidad como hace cuatro o cinco años. Excepto porque se estrena la segunda temporada de la mejor serie antológica que nos ha dado nunca Disney: Star Wars: Visions.
La premisa de esta serie antológica es ofrecer una perspectiva diferente al universo de Star Wars. Observando todos los rincones del universo, cada episodio lo dirige un estudio de anime japonés diferente, ofreciendo su propio estilo de dibujo y animación al universo de Star Wars. Dando un tono fresco y atrevido al conjunto.
Un Star Wars muy japonés
Lo interesante de Star Wars: Visions, además, es que no se limita a ser Star Wars, Japón. Es que realmente aprovechan para darles una libertad que, generalmente, no solemos ver en la franquicia, encorsetada por décadas de historias. Con mucha más diversidad de personajes, lugares y tonos, es posible encontrar algo aquí para todo el mundo, en parte también porque el anime tiene un estilo diferente al que estamos acostumbrados en Star Wars. Incluso si el cambio entre episodios puede ser muy radical entre sí.
En justicia, tampoco se puede afirmar que Star Wars: Visions inventaran esta clase de antología. Matrix ya en su momento publicó una antología de cortos de animación, de nombre Animatrix, que contaban historias del universo de la franquicia a través de ese medio. Algo de lo cual Star Wars: Visions ha tomado una evidente inspiración.
Pero eso no es ninguna clase de demérito. Al contrario. Es saber beber de los mejores para hacer algo igualmente extraordinario. Y de hecho, esta tercera temporada promete ofrecernos algunos episodios de muy alta calidad, si nos basamos en los estudios involucrados. The Ninth Jedi: Child of Hope está producido por Production IG, la continuación del excelente The Ninth Jedi. Trigger, ahora conocidos por Cyberpunk: Edgerunner, se encargan del episodio The Smuggler. Y el estudio detrás de JoJo’s Bizarre Adventure cierra la antología con Black. Demostrando que hay aquí una inmensa calidad.
Con el estreno programado para el 29 de octubre a Disney+, la serie promete nueve historias que nos mantengan pegados al asiento y deseando saber aún más sobre el universo de Star Wars. Y si aún no has visto las dos anteriores temporadas de Star Wars: Visions, deberías hacerlo, porque puede ser lo mejor que nos ha ofrecido Star Wars en los últimos 20 años.
Hideo Kojima ha compartido su sorpresa tras enterarse, a través de las redes sociales, de que las hermanas Wachowski habrían propuesto en 1999 la creación de un videojuego basado en The Matrix mientras él trabajaba en Konami. En su cuenta de X, Kojima afirmó que no tenía conocimiento de dicha conversación, expresando que durante 26 años nunca se le había mencionado esta oferta. Según sus declaraciones, en esa época él y las Wachowski eran aficionados mutuos y habían intercambiado correos electrónicos, aunque no estuvo presente en la reunión donde se discutió el proyecto.
Parando una bala
Kojima comentó que, en el momento en que se propuso el desarrollo del videojuego, estaba inmerso en la creación de Metal Gear Solid 2, lo que le habría dificultado atender otra propuesta. “Si alguien me hubiera informado, tal vez habría sido posible hacer que funcionara”, agregó. La reunión en cuestión involucraba al entonces CEO de Konami Digital Entertainment, Kazumi Kitaue, y aunque Kojima recuerda haber conocido a las Wachowski en varias ocasiones, no asistió al encuentro donde se trató la posible adaptación del videojuego.
A pesar de que no se concretó la colaboración, se han desarrollado varias adaptaciones de videojuegos en el universo de The Matrix. En 2021, Epic Games lanzó un demo técnico de Unreal Engine 5 ambientado en este mundo ciberpunk, lo que refleja el continuo interés por la franquicia. Además, se ha confirmado que un quinto filme de The Matrix está en desarrollo, con Drew Goddard como guionista y director, aunque sin la participación de las Wachowski.
En resumen, la revelación sobre la oferta inicial de las Wachowski y la falta de información al respecto durante más de dos décadas ha suscitado un renovado interés por el legado de The Matrix y su potencial en el ámbito de los videojuegos.
La saga Matrix, creada por las hermanas Wachowski, ha dejado una huella profunda en el cine de acción y, aunque su relación con los videojuegos ha sido variada, se ha revelado que casi tuvimos una adaptación oficial bajo la dirección de Hideo Kojima. Según Chris Bergstresser, exvicepresidente de licencias de Konami, las Wachowski expresaron su admiración por el trabajo de Kojima y buscaban que su visión creativa diera vida al universo de Matrix en un videojuego. En 1999, poco después del lanzamiento de Metal Gear Solid, se celebró una reunión en la que se discutió esta colaboración entre Warner Bros. Pictures y Konami.
Un desencuentro entre las partes
En aquella reunión, las cineastas, acompañadas de un artista conceptual, le preguntaron directamente a Kojima si podía desarrollar el juego de Matrix. Sin embargo, la respuesta de Konami, a través del productor ejecutivo Kasumi Kitaue, fue un “no” categórico. Konami, en aquel momento, prefirió enfocarse en la expansión de su franquicia estrella, Metal Gear, en lugar de involucrarse con licencias externas, a pesar de que el interés de Kojima por explorar el complejo universo de Matrix era evidente.
La decisión de Konami ha sido objeto de debate y reflexión. Con la posterior colaboración de Warner Bros. con Shiny Entertainment, se lanzaron títulos como Enter the Matrix (2003) y The Matrix: Path of Neo (2005), que siguieron la narrativa de las películas. De hecho, Kojima ha señalado que su creación, Metal Gear Solid 2, compartía ciertas similitudes con Matrix, lo que sugiere que una colaboración entre ambas partes podría haber dado como resultado un juego innovador e impactante.
Recientemente, Kojima comentó en redes sociales que nunca se le había informado de esta propuesta y que, si se le hubiera dado la oportunidad, podría haber encontrado un modo de hacer que funcionara, y así, el “no” rotundo sigue resonando como una oportunidad perdida en la historia de los videojuegos y el cine.
La secuela de la icónica película de 1999, Matrix, conocida como Matrix Reloaded, es recordada por una de las secuencias de persecución más impresionantes jamás filmadas. En esta memorable escena, Trinity y Morfeo son perseguidos por los Gemelos a lo largo de una autopista construida específicamente para la producción, que se extendía a lo largo de dos kilómetros en la abandonada Estación Aeronaval Alameda, en el Condado de Alameda, California.
Una escena que no fue precisamente barata o fácil
La creación de esta autopista no fue una tarea sencilla; la producción invirtió 2,5 millones de dólares en su construcción, rodeándola con muros de seis metros de altura para garantizar que ningún elemento del mundo exterior se filtrara en la escena. La carretera contaba con tres carriles en cada dirección, diseñados para proporcionar un amplio espacio para las acrobacias espectaculares y explosiones que se exhiben en la secuencia.
En un movimiento innovador, General Motors donó 300 vehículos para ser utilizados en la filmación, todos los cuales fueron destruidos durante la grabación, lo que demuestra el compromiso de los productores con el realismo y la acción desmedida. La grabación de esta intensa persecución tomó casi tres meses, y aunque la mayoría de las escenas se rodaron en la autopista mencionada, algunas tomas también se realizaron en Oakland, California.
Una vez finalizado el rodaje, la autopista fue desmantelada, pero el lugar donde se construyó se puede visualizar actualmente a través de Google Maps. La secuencia no solo es un testimonio de la visión creativa de las hermanas Wachowski, sino también un hito en la cinematografía de acción que aún resuena en la cultura popular.
A medida que Matrix continúa siendo relevante, la tecnología y los avances en efectos especiales siguen alimentando rumores sobre posibles nuevas entregas, lo que nos lleva a preguntas sobre qué otros proyectos futuristas podemos esperar de esta franquicia legendaria.
Nadie se lo esperaba ya que no se trata de un estreno, pero la película ‘Infinite’, protagonizada por Mark Wahlberg, ha logrado un notable éxito en la plataforma de streaming Netflix, alcanzando actualmente el número 2 a nivel mundial y coronándose como la más vista en 27 países. Este filme de ciencia ficción, que había estado originalmente programado para un estreno en cines en 2021, fue finalmente lanzado directamente en streaming debido a las preocupaciones sobre la reticencia del público a regresar a las salas durante la pandemia.
Siempre hay que dar segundas oportunidades
En su momento, ‘Infinite’ fue objeto de controversia y desilusión, pues recibió una abrumadora recepción negativa de la crítica, con un escaso 17% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes. Muchos críticos la compararon desfavorablemente con la icónica saga ‘Matrix’, lo que incrementó las expectativas negativas respecto al proyecto dirigido por Antoine Fuqua. La historia sigue a Evan McCauley, un hombre diagnosticado con esquizofrenia que descubre habilidades y recuerdos de vidas pasadas, pero se encuentra al borde del colapso emocional.
A pesar de la controversia y el revuelo que rodeó su lanzamiento inicial, ‘Infinite’ ha encontrado una especie de renacimiento en Netflix. El filme ya había pasado por la plataforma en el pasado, pero su reciente retorno ha capturado nuevamente la atención del público. Este fenómeno pone de relieve cómo el contenido de catálogos más antiguos puede reactivarse y generar un interés renovado en el ámbito del streaming.
Los analistas de la industria están observando de cerca el desempeño de ‘Infinite’ en esta nueva etapa, lo que plantea interrogantes sobre la posibilidad de que otros títulos que no lograron conectar en su estreno original puedan recibir una segunda oportunidad en el ecosistema del streaming. No obstante, el revuelo generado por su recepción crítica negativa se mantiene como una sombra sobre su éxito actual.
Akira, lanzada en 1988, es considerada una obra maestra que ha cimentado las bases del anime moderno y ha influido profundamente en numerosas obras de cine y cultura pop, desde Ghost in the Shell hasta Matrix. Sin embargo, los intentos de Warner Bros. por adaptar esta icónica historia a un formato live-action han fracasado tras más de 20 años de intentos, una señal del desafío que representa mantener la esencia de una narrativa tan compleja y culturalmente específica.
Un intento fracasado tras otro
A lo largo de los años, varios directores, entre ellos Stephen Norrington y Jordan Peele, han abordado la difícil tarea de adaptar Akira, pero cada intento ha resultado en una falta de una visión unificada, lo que ha dificultado la creación de un enfoque claro y coherente. Esta falta de dirección se traduce en la dificultad de capturar el contexto social de Japón post-nuclear, el cual es crucial para entender la obra.
Akira refleja un Japón marcado por el trauma atómico, la desconfianza institucional y la ansiedad tecnológica. Intentos como cambiar Tokio por Nueva York o eurocentrar los personajes han sido considerados actos de apropiación cultural, provocando la resistencia de los fans. La esencia de Akira, que aborda el miedo al poder y la deshumanización, parece inalcanzable en el Hollywood contemporáneo, donde las preocupaciones y valores son radicalmente diferentes.
A pesar de haber asignado al director Taika Waititi en el último intento, el proyecto se suspendió nuevamente, lo que ha llevado a Warner Bros. a finalmente ceder los derechos de adaptación a Kodansha. Queda la interrogante de si alguna vez se logrará realizar una adaptación que honre el material original. Historias como esta resaltan la profunda influencia de Akira y la dificultad de reinventar una obra que ya ha marcado a generaciones enteras.