En el vasto universo de los videojuegos, hay historias de proyectos que nunca llegaron a ver la luz. Una de ellas es Call of Duty: Fog of War, un juego de disparos en tercera persona ambientado en Vietnam que prometía una experiencia única centrada en el horror y la tensión, en lugar de la acción frenética común en la serie. Glen Schofield, reconocido diseñador clave de Dead Space, fue uno de los impulsores de esta ambiciosa propuesta.
Call of fear
En una reciente entrevista con PC Gamer, Schofield compartió su visión para Fog of War, destacando el enfoque narrativo que buscaba proporcionar una experiencia más cinematográfica y personal, similar a la de Uncharted. “Queríamos hacer una versión aterradora de Vietnam”, comentó, subrayando su intención de crear combates intensos y personales, con mecánicas que nunca antes se habían visto en la franquicia.
Las secuencias planeadas incluían pasajes en túneles oscuros, donde la atmósfera de miedo sería palpable, con la incertidumbre de disparar en la penumbra. Schofield recordó una escena en la que el jugador debía seguir un río mientras un bombardero estadounidense, el B-52, ardía en el fondo de la selva. La cinematografía se trasladaría a un juego de perspectiva en tercera persona, similar a los icónicos momentos de la serie Uncharted, lo que añadiría una capa de tensión inesperada al género de guerra.
Sin embargo, la historia de Fog of War se apagó cuando Sledgehammer, el estudio cofundado por Schofield, fue asignado a Modern Warfare 3 debido a problemas internos en Activision. Este giro de los acontecimientos dejó a los fanáticos preguntándose qué podría haber sido de este juego, que prometía redefinir la forma en que se aborda la representación del conflicto en los videojuegos.