El lanzamiento de The Callisto Protocol, liderado por Glenn Schofield, creador de Dead Space, despertó altas expectativas en la comunidad gamer. Prometiendo un regreso triunfal al survival horror con gráficos de última generación y una atmósfera inquietante, el juego finalmente no logró conectar con los jugadores. Desde su lanzamiento, las críticas han sido desfavorables, apuntando a la falta de innovación en su jugabilidad y diseño de niveles, además de constantes comparaciones con el exitoso Dead Space Remake.
Desde hace más de dos años, el juego ha reportado malas ventas, lo que se agravó con el lanzamiento de una expansión que no logró satisfacer a los fanáticos, ya que su narrativa quedó incompleta. Esta serie de descalabros culminó con la reciente salida del director del juego y otros despidos en Striking Distance Studios, situación que ha generado una atmósfera de incertidumbre en el estudio. Informes recientes sugieren que la mayor parte del equipo de desarrollo ha sido despedido, llevando a preocupaciones sobre la viabilidad del estudio.
Aunque el estudio sigue adelante, no lo hace en las mejores condiciones
A pesar de esto, Krafton, la compañía matriz de Striking Distance, ha declarado que el estudio continúa operativo y que la reciente reducción de personal está destinada a crear un entorno más ágil y sustentable para el desarrollo de sus proyectos. Según un portavoz, “no hay más cambios previstos en este momento”, aunque el alcance de los despidos se mantiene en la penumbra.
En medio de esta reorganización, Striking Distance Studios trabaja en un nuevo proyecto bajo el motor Unreal Engine 5, pero los detalles sobre este juego aún no han sido revelados. La situación es crítica y puede plantear dudas sobre el futuro del estudio y su capacidad para entregar juegos que resuenen con los jugadores, en medio de rumores sobre la continuación de la reestructuración.