El 22 de marzo de 2005 (o sea, hace un poquito más de 20 años) el mundo de los videojuegos vio nacer a una de sus estrellas modernas: un señor calvo y con el cuerpo pintado de blanco que estaba deseando cargarse a todos los dioses del Olimpo, uno tras otro. Este era el punto de partida de God of War, un juego explotó la PS2 hasta límites entonces inimaginables, no solo en cuanto a gráficos, sino también creativamente: David Jaffe, su director, recibió una absoluta libertad creativa para hacer Dark Odyssey (así se llamaba en un inicio) tomando como inspiración películas como Furia de Titanes o Gladiator, y juegos como Onimusha. De hecho, esta es una especie de versión griega de aquel título. Durante años, Kratos ha sido una de las piezas clave de PlayStation, pero eso no significa que haya vivido sin problemas.
Hermano del caos
Con el éxito de God of War, las secuelas empezaron a amontonarse: en cinco años había lanzado la trilogía inicial, y estuvo acompañada por un buen puñado de juegos tanto para móvil como para PSP, como, por ejemplo, Chains of Olympus hacía que nuestro protagonista buscara a Helios, el Dios del Sol, para vencer a Morfeo, el Dios del Sueño. Sin embargo, el primer juego que realmente resultó importante para su historia fue Ghost of Sparta, para PSP, en el que Kratos investigaba sus orígenes y acababa descubriendo que Deimos, su hermano, seguía vivo. De hecho, juntos vencen a Thanatos, Dios de la Muerte, que le tenía cautivo. Lo que no se sabe tanto es que esta trama era… un simple reciclaje.
Para entenderlo, primero que hay que irse hasta 2007, cuando Sony lanzó un juego para móviles de la época, en 2D y con píxeles como puños, titulado God of War: Betrayal. El juego en sí era impresionante para la época, aunque ahora se ha quedado bastante corto, y contaba cómo Kratos era injustamente acusado del asesinato de Argos y perseguía a lo largo de todo el Olimpo al verdadero criminal, un enmascarado que acababa huyendo. Fue un éxito, y eso llevó a que el equipo pensara en hacer continuaciones… con el hermano de Kratos como protagonista.
La idea era hacer una gran historia contando la búsqueda de venganza de Deimos que culminaría en una escena final donde Kratos tendría que elegir entre tener de nuevo a su familia de vuelta o matar a su hermano y acabar con todo lo que estaba haciendo. Obviamente escogería lo segundo, porque si no no habría juego, y se vería obligado a matar a su propio hermano mientras miraba la muerte de su familia en el Hades. ¿Duro? Sí, claro. Es God of War, ¿qué esperabas? Sin embargo, nunca llegamos a verlo hecho realidad.
Y es que problemas de dinero y del negocio en sí mismo hicieron que todo se fuera al traste, y el éxito de God of War: Betrayal hizo, paradójicamente, que el equipo se separara buscando nuevas ofertas de trabajo más apetitosas. De hecho, su creador, Philip Cohen, ha comentado en más de una ocasión que le gustaría hacer un nuevo God of War para los teléfonos actuales, quizá continuando con la historia propuesta. Porque sí, el “misterioso asesino” de Argos se supone que iba a ser, efectivamente, Deimos.
God of War no ha vuelto a dejarse ver por portátiles y, más allá de un terrible juego para Facebook en 2018, A call from the wilds (que sigue la primera aventura de Atreus en solitario) se ha centrado tan solo en hacer bien la historia principal. Pero, ¿quién sabe? ¿Acaso está escrita la historia de los dioses? ¿No puede hacer Deimos una visita a casa tantos años después?