El ámbito de los videojuegos vivió un año agitado en 2023, con el lanzamiento de Baldur’s Gate 3 como uno de sus eventos más destacados. Este esperado título ha sido aclamado tanto por críticos como por jugadores, consolidándose como una de las mejores propuestas del año en un mercado competitivo.
Sin embargo, la industria no estuvo exenta de turbulencias. A lo largo de 2023, se produjo un número significativo de despidos en importantes estudios de videojuegos, lo que generó preocupación sobre la salud del sector y su futura sostenibilidad.
Una compañía que nunca se ha considerado indie
En medio de este panorama, la controversia surgió en torno a la nominación de Dave the Diver al premio Mejor Indie en los Game Awards. Este juego, desarrollado por el estudio Mintrocket, fue objeto de debate debido a su relación con Nexon, un gigante de la publicación, lo que llevó a cuestionamientos sobre la validez de su categorización como juego independiente. Jaeho Hwang, director de Dave the Diver, comentó en entrevistas que no se considera parte de un estudio indie, enfatizando que no solicitó la nominación que, a su juicio, fue atribuida erróneamente.
La categorización de juegos ‘indie’ ha sido discutida por diversas figuras de la industria, incluyendo a Dave Oshry, CEO de New Blood, quien expresó su descontento con la etiqueta. Este debate se intensificó tras el evento, donde el juego, a pesar de las controversias, perdió ante el RPG Sea of Stars, que sí se desarrolló de manera independiente.
Las nominaciones para los Game Awards son decididas por un jurado compuesto por más de 100 medios especializados, lo que ha llevado a reflexionar sobre cómo se categoriza a los videojuegos. Hwang resaltó que la aparición de su juego en la categoría puede ser producto de una confusión, y la controversia resurgió recientemente, a casi dos años de los hechos, poniendo de manifiesto la necesidad de una mejor comprensión sobre lo que constituye un juego independiente.