Joel Burgess, exdiseñador de niveles en Bethesda, ha dado un nuevo paso en su carrera al liderar Soft Rains, un estudio emergente que está desarrollando un juego de ciencia ficción en primera persona. A pesar de la expectativa generada por su experiencia en títulos icónicos como Skyrim, Fallout 3, 4 y 76, Burgess ha aclarado que su nuevo proyecto será muy diferente de estos juegos aclamados.
Un juego que no tendrá la dimensión de The Elder Scroll
Durante una entrevista en el GDC 2025, Burgess destacó la importancia de un ambiente colaborativo en el desarrollo de videojuegos, donde cada miembro del equipo puede dejar su huella en el producto final. “Queremos que todos puedan ver sus huellas en la arcilla del juego”, expresó, refiriéndose a la necesidad de fomentar un entorno donde los desarrolladores puedan desafiarse a sí mismos y crecer profesionalmente.
Burgess también subrayó que el tamaño del equipo ideal depende de la dinámica del juego. Mientras que un equipo grande puede abordar problemas complejos, él prefiere un enfoque más cercano y personal, donde la colaboración sea la norma. Este enfoque, según sus palabras, permite que los desarrolladores aporten creativamente y mejoren sus habilidades, algo que puede perderse en equipos más grandes donde la dinámica se vuelve complicada.
A pesar de los emocionantes desarrollos en Soft Rains, Burgess también abordó la sombría realidad que enfrentan los desarrolladores de Bethesda, quienes seguirán siendo objeto de hostigamientos y amenazas, independientemente de la calidad de sus futuros lanzamientos, como es el caso de The Elder Scrolls 6. Burgess cree que la cultura tóxica en la industria persiste, aunque el éxito de un juego pueda ser innegable.
Con un equipo que incluye talento de Ubisoft y Capybara Games, Soft Rains se propone alcanzar un impacto creativo comparable al de Bethesda, brindando a sus desarrolladores la oportunidad de influir en la concepción y el desarrollo del juego, lo que podría cambiar la forma en que se percibirá el futuro del estudio.