La música de Tiburón, compuesta por el renombrado John Williams, es considerada una de las más icónicas en la historia del cine y fue fundamental para el éxito de la película dirigida por Steven Spielberg en 1975. Sin embargo, curiosamente, Spielberg no comprendió la propuesta musical en un primer momento y pensó que Williams estaba bromeando. Este sencillo pero aterrador pulso de dos notas no solo se ha convertido en una melodía reconocible al instante, sino que también ha sido uno de los pilares que sustentó la transformación de Tiburón en el primer blockbuster moderno.
Una banda sonora que muerde
En una reciente entrevista con Stephen Colbert, Spielberg reflexionó sobre sus dudas iniciales respecto a la partitura y cómo decidió confiar en el talento de Williams. A pesar de su escepticismo, el director llegó a entender que la simplicidad de la música, sumada a la orquestación de cuerdas, creaba una atmósfera de amenaza que intensificaba la experiencia del espectador. “La música sustituyó al animal ausente”, comentó Spielberg, aludiendo a los problemas mecánicos que sufrió el tiburón en el rodaje. Sin la efectiva composición musical, el filme no habría tenido el mismo impacto en el público.
La partitura de Williams no solo ayudó a elevar la tensión de la narrativa, sino que también compensó los fallos en los efectos especiales. Spielberg salió en defensa de su colaborador, reconociendo que el incesante sonido de Williams “salvó la película” y aportó un nivel de terror y suspense que habría sido difícil de lograr de otra manera. Tiburón no solo estableció nuevas reglas en la industria cinematográfica sino que también se convirtió en un fenómeno cultural que resonó a lo largo de las décadas.