Si viviste en el Internet de 2024, seguramente las palabras The Acolyte te den sudores fríos. Todo el mundo tenía una opinión sobre la precuela de Star Wars, aunque realmente pocos la habían visto. Sin embargo, los que aguantamos podemos asegurar que el final era espectacular y situaba la temporada 2 en una dirección de lo más interesante… si no fuera porque en Disney se les acabó la paciencia y la cancelaron sin miramientos. Ahora sabemos qué es lo que tenían planeado y… ¿Es tarde para exigir su regreso?
La guerra de las cancelaciones
Ahora hemos sabido que Leslye Headland, su showrunner, tenía una biblia para las temporadas 2 y 3, con el argumento de los episodios abocetado: en el primer episodio de la segunda temporada, por ejemplo, tendríamos a Osha, bajo la batuta de Qimir, en una arena de gladiadores llevada por los Hutts, y la Orden Jedi tendría que buscarla antes de que se convirtiese del todo al Lado Oscuro.
Darth Plagueis saldría más, ordenando a Qimir y Osha asesinar a varios personajes, como parte de una gigantesca conspiración. Al final, la insistencia del maestro Sith con la aprendiz llevaría a un enfrentamiento entre Qimir y Plagueis, con este venciendo sin problemas y dejándole al borde de la muerte. Su aprendiz le salvaría y tendría una escena sorprendentemente sexual, la primera en la historia de Star Wars, “haciéndose uno con la Fuerza sensualmente”. Ew.
Así es como empezaría la temporada 3, con maestro y aprendiz unidos en una relación, sin formar parte de Jedi ni Sith, teniendo que elegir su bando en la batalla. ¿Francamente? Parece mucho más interesante que la gran mayoría de cosas que nos llegan sobre la saga, pero como no muchos le dieron una oportunidad… nos hemos quedado sin saberlo. La Fuerza no nos acompañó.
Si yo hubiera participado en Star Wars, francamente, intentaría explotarlo tanto como pudiese. Convenciones, series secuela, lo que haga falta con tal de poder jubilarme pronto. Sin embargo, no es el caso de Alden Ehrenreich, que después de tener la menor recaudación de la historia de una peli de la franquicia (con permiso de The Mandalorian and Grogu) con Han Solo ha decidido colgar el traje del cazarrecompensas para siempre. O al menos, eso parece.
En un universo muy, muy lejano tampoco va a pasar
Hace poco, los fans de la saga empezaron a postear en Twitter (o X, como prefieras) pidiendo Han Solo 2, pero en Disney están ignorando su clamor… y al actor parece que le da lo mismo. Cuando le han preguntado cuándo volverá a calzarse las botas de Solo, ha respondido simplemente “Ni idea”. Es más, cuando le han insistido en que podía volver al estilo de Andrew Garfield en Spider-man: No way home, simplemente ha dicho “Oh, interesante. Veremos”. No tiene pinta de que lo veamos.
Aunque no sabemos qué es lo que está pensando Disney con la nueva dirección de Lucasarts, lo cierto es que el actor parece estar de vuelta de todo. Al fin y al cabo, le hemos visto últimamente en Weapons, Oppenheimer o Ironheart, y no necesita Star Wars para salir adelante. Es normal que después de lo mal que le trató el público no se trague las peticiones online y simplemente quiera pasar página.
Obviamente, un actor cuya carrera cayó en el olvido durante años por culpa de Star Wars no va a querer volver a dicha saga ni a tiros, pero… Hay que recordar que ahora mismo la saga solo tiene Star Wars: Starfighter en el horizonte cinematográfico. ¿Quién sabe lo que está por venir? Si esta película demuestra que puede haber acción galáctica sin necesidad de enmarcarla en una trilogía, es posible que tengamos sorpresas dentro de unos años. Si la Fuerza nos acompaña, al menos.
XCOM es una de esas franquicias que tiene muchos más seguidores de los que uno esperaría. A pesar de pertenecer a un género de nicho, la estrategia por turnos, y tener una ambientación relativamente particular, la ciencia ficción, atrae a un público bastante amplio. Mucha gente disfrutó de su excelente reboot de 2012 desarrollado por Firaxis Games, XCOM: Enemy Unknown, que fue considerado un éxito de ventas y crítica.
Eso no quita para que el juego tuviera algunas cosas que no entusiasmaran ni siquiera a los fans más adeptos del juego. La cantidad de veces que se fallaban disparos con un 95% de posibilidades de acierto, especialmente cuando había esas posibilidades hasta disparando a alguien cuya cara teníamos delante del cañón de nuestra escopeta, era un poco ridículo. Del mismo modo, la facilidad con la que los enemigos parecían ser capaces de disparar a través de paredes resultaba un poco frustrante de más. Algo que no ocurre en el nuevo juego de Bit Reactor y Respawn Entertainment: Star Wars Zero Company.
Un XCOM de Star Wars
Ambientado en el universo de Star Wars y transcurriendo durante las guerras clon, encarnamos a Hawks, un oficial de la república que tiene que encontrar a personas capaces de defender a la galaxia de una amenaza que está surgiendo. Para ello tendremos que conseguir a mercenarios, opositores del imperio e incluso un único jedi, al cual más vale que demos buen uso, porque en el juego hay muerte permanente y como lo perdamos, ya no tendremos más sables láser que usar durante el resto de nuestra partida.
Porque Star Wars Zero Company es un XCOM en todo menos en nombre. Tenemos porcentajes de posibilidades de golpear a un enemigo dado, podemos destruir las coberturas donde están los enemigos y tenemos acciones limitadas. Lo que cambia es que esto es Star Wars.
Para empezar, aquí tenemos una historia lineal. Tenemos una serie de misiones concretas donde nos iremos encontrando personajes específicos a los que iremos conociendo. Aunque pueden morir, lo que afectará a la narrativa, no hay una narrativa emergente como la de XCOM. Lo cual también tiene sus ventajas: los personajes están más definidos, con conversaciones más elaboradas y un destino más definido en la aventura.
Eso también hace que cada personaje tenga unas habilidades más particulares. Haciendo que elegir uno u otro personaje no dependa solo de estadísticas, sino concretamente de lo que hace en el campo de batalla. Dándole una dimensión más concreta de cómo queremos jugar. Haciendo que tenga un sabor más singular.
Puliendo las aristas
Aunque lo que más le gustará oír a los fans de XCOM es que aquí no tendrán muchos de los problemas del juego de Firaxis. Aunque sigue habiendo tiradas de dados y pueden ocurrir desgracias, no son tan frecuentes como en su inspiración. De vez en cuando se falla un disparo del 95% o se acierta uno del 5%, pero son excepciones, no normas. Y el juego no nos castiga de una forma tan brutal como lo hacía XCOM por fallar un disparo. Especialmente porque, si apuntamos ahora a quemarropa a alguien con una escopeta, no fallaremos nuestro disparo.
Si a esto sumamos que los fallos rompen coberturas y que no pierdes turnos al fallar, el juego se siente más amable. Menos cruel con el jugador. Esto puede ser una pérdida para algunos jugadores, que añorarán la absoluta brutalidad de XCOM, pero en general es un total positivo: hace que el juego se sienta más fluido.
Eso hace de Star Wars Zero Company un juego con un gran potencial para triunfar entre un público mayor de lo que esperaríamos. Entre los fans de XCOM, que encontrarán aquí una versión pulida y elegante de un juego que les gusta. Entre los fans de Star Wars, que encontrarán aquí un juego fantástico al que echar una buena cantidad de horas y unos personajes carismáticos en un periodo interesantísimo de su universo favorito. Y quien sea fan de XCOM y Star Wars bien puede estar ante su juego del año. Siempre y cuando tenga una PlayStation 5, una Xbox Series X|S o un PC.
Hace ya más de 20 años, un primigenio Internet celebró la llegada de The Ultimate Showdown of Ultimate Destiny, un crossover imposible donde los personajes más variopintos de la historia de la cultura pop, de Darth Vader a los Power Rangers pasando por Chuck Norris, se peleaban entre sí en una cruenta batalla donde solo podía quedar uno. En el momento era tan ridículo como divertido. Ahora, tristemente, la realidad solo es ridícula.
Good guys, bad guys and explosions
Disney, en su afán por hacer tantos crossovers como sea posible para explotar al cien por cien todas sus marcas, ha decidido que es el momento perfecto para coger Star Wars e introducirla en el Universo Marvel. La colección de cinco números, llamada Hope Assembles, cuenta qué habría pasado si Una Nueva Esperanza ocurriera en la Tierra de nuestros héroes. ¿La excusa? Un hechizo interdimensional y entre realidades. Pues claro que sí, lo de siempre.
A los mandos estará, por supuesto, Kevin Smith, el director de cine y fan de los cómics que juntará al Capitan América, Hulk y Spider-man con Luke Skywalker, y a Darth Vader con Thanos, Ultron y el Doctor Muerte. “A inicios de los 80 tenía una suscripción a los cómics Marvel de Star Wars. Y aunque era divertido seguir las aventuras de Luke, Leia y Han, siempre deseé que Spider-man o el Doctor Muerte hicieran un crossover. Así que cuando llegó la oportunidad de contar esa historia, ¡nadie tuvo que usar la Fuerza en mi mano!”.
Por muy crítico que sea con el proyecto, tampoco quiero llamar a engaño: va a vender una auténtica barbaridad, pero no deja de ser decepcionante que esto sea lo que el nuevo jefe de Marvel, Stephen Wacker, quiera dejar como su legado. Cabe la posibilidad, eso sí, de que sea increíble. Nunca se sabe, cosas más raras se han oído… Y, al fin y al cabo, la Fuerza les acompaña, ¿no?
Si de algo saben los fans de Star Wars es de proyectos que tenían buena pinta pero que fueron cancelados por un motivo o por otro. Desde la película de Lando hasta la serie de George Lucas, la saga pone un bombón en la cara para después quitarlo de malas maneras, así que no es tan extraño lo que pasó con Star Wars Detours, una parodia animada que llegó a hacerse en 2013 y que, después de que la vieran, decidieron archivar para siempre sin aclarar el motivo.
Es Jarl Wars
La serie, que se desarrollaba entre la precuela y las películas originales, estaba creada por el mismísimo George Lucas, y desarrollada por Seth Green y Matthew Senreich, que quizá no te suenen por nombre, pero sí por ser los creadores de Robot Chicken. Según Green, el mítico director la definió como “Los Simpson en el universo Star Wars” y llegaron a completar 39 episodios, con otros 62 guiones terminados que jamás verán la luz del día. Al menos, no para todos nosotros.
No es que la serie fuera precisamente terrible: su reparto de voces era espectacular, con Seth Green, Seth MacFarlane, Felicia Day, Donald Faison, Jennifer Hale, Zachary Levi, Joel McHale y “Weird Al” Yankovic, además de voces míticas de la franquicia como Anthony Daniels, Ahmed Best o Billy Dee Williams. Ahora, unos pocos episodios (no sabemos cuántos) podrán verse en el Museo Lucas de Arte Narrativo de Los Angeles. Algo es algo, pero Disney+ parece que no está por la labor de hacer que todos podamos juzgar por nosotros mismos.
Nadie sabe nada más, y es debido al secretismo de Lucasfilm desde que fue comprada por Disney: pensó que lo mejor para dirigirse a un nuevo público no era una parodia, y aquí estamos ahora, sin ella pero hartos de ver decenas de episodios cómicos (sobre todo de LEGO) basados en el universo. ¿Va siendo hora de devolverle la llamada a George Lucas?
Si te digo “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana” y tienes que bostezar, no eres la única persona: Star Wars, de un tiempo a esta parte, se ha convertido en sinónimo de decepción por culpa de sus continuos estrenos en Disney+ (¿alguien se acuerda de The Acolyte o de Tripulación Perdida?) y de películas como The Mandalorian & Grogu, que no había por dónde coger. El público ha empezado a dar la espalda a la saga, y parecía que nunca íbamos a recuperar las ganas de verla… hasta ahora.
Una contra todos
A la chita callando, Disney+ ha estrenado ya tres temporadas de Star Wars Visions, un recopilatorio de cortometrajes en formato anime de distintos estudios que han dado diferentes versiones de las aventuras galácticas, aunque no sean canónicas. Una de las aventuras que más gustó desde el principio fue La Jedi Número Nueve, que contaba la historia de un mundo con jedis escondidos y donde los sables de luz han desaparecido. Tanto gustó, que tuvo una secuela… ¡Y ahora, por fin, serie propia!
Star Wars Visions Presenta: La Jedi Número 9 consta de 8 episodios, está creada por el estudio de anime Production IG y te va a sorprender desde el inicio, porque, por fin, se aleja de ese mundo tan constreñido (y al mismo tiempo gigantesco) de guerreros jedi, villanos sith, razas extraterrestres que ya conocemos y cameos aquí y allá de personajes míticos de la franquicia. Aquí todo sabe a nuevo, aunque sin abandonar las normas de la saga. Y el resultado es brutal.
Este será el primero de varios spin-offs de Star Wars Visions, y la perfecta demostración de por qué son necesarios: la historia puede respirar más que en los cortometrajes, se puede ampliar mucho sobre el lore galáctico y es un gusto salir de los Skywalker y los planetas de siempre para contar una historia de rescate y venganza. Ahora, por favor, un spin-off de El Duelo, por favor.
Este fin de semana está siendo la Gen Con 2026 y, en la misma, se ha celebrado un evento muy importante para los fans de Dungeons & Dragons: la Vision Keynote. En este evento, Wizards of the Coast ha presentado el futuro de Dungeons & Dragons para 2027, a la par que ha delineado lo que nos cabe esperar para el futuro del juego incluso más allá de esas fechas. Incluso si todo lo que hemos sabido a ese respecto son algunas líneas más vagas, como es natural.
Y si normalmente esta clase de eventos son de pura celebración, esta vez han dejado una mezcla de sensaciones encontradas. Aunque hay mucho que celebrar, también hay cosas que es necesario rumiar y ver cómo se desarrollan. El regreso a universos conocidos y el anuncio de suplementos interesantes vienen acompañados de algunos anuncios que acercan a Dungeons & Dragons hacia las políticas editoriales recientes de Magic: The Gathering. Y eso conlleva cosas que no necesariamente entusiasmarán a los jugadores.
Un regreso a los clásicos, incluso los que no sabías
Uno de los anuncios más impactantes fue el de Dungeons & Dragons Icons. Marcando de este modo el regreso de universos tan queridos como Dragonlance o Greyhawk, los fans más veteranos podrán por fin regresar a lo que una vez fueron los iconos más relevantes de Dungeons & Dragons. Algo que incluye The Legend of Drizzt en una campaña del elfo oscuro más famoso de la historia.
Aunque el regreso más impactante fue, sin duda, el de Dark Suns. Llamándolo el mundo al que sobrevives, no el mundo que salvas, ya han confirmado una de las cosas más importantes para sus fans: no va a ser apto para menores de 18 años. Literalmente. Confirmando desnudos, violencia, sexo y lenguaje soez, vamos a volver con todo un setting donde la brutalidad se esconde en cada esquina y, también, tendremos psiónicos hasta nivel 20.
Por otra parte, eso no significa que abandonen todo lo demás. Porque han anunciado que algunas compañías externas empezarán a trabajar en libros de algunas de sus ambientaciones más conocidas. En 2027 veremos libros de Ravenloft de Ghostfire Gaming, de Eberron de Visionary Production Design y Forgotten Realms de Kobold Press, buscando así poder llegar a todo lo que hoy no pueden llegar.
Porque, ¿qué van a hacer la propia Wizard of the Coast en 2027? Traernos Azeroth. Porque su gran ambientación del año será una serie de libros adaptando el universo de World of Warcraft al universo de Dungeons & Dragons. Ya disponibles para reservar, añadirán 11 nuevas especies, 6 subclases nuevas y 3 actualizadas, localizaciones icónicas del juego y algunos de los personajes más conocidos del universo Warcraft.
Un acercamiento que puede ser problemático
Pero si algo anuncia la llegada de World of Warcraft a Dungeons & Dragons es algo aún más grande. Y no hablamos de Star Wars, que ya ha anunciado que llegará en 2027 como el gran título estrella del año. Es la llegada de los Universe Beyond, libros de campaña basados en IPs de terceros. Haciendo colaboraciones con toda clase de universos, no necesariamente de fantasía siempre, con los que seguir expandiendo el universo de Dungeons & Dragons.
Esto es un acercamiento que no ha despertado pasiones porque Universe Beyond ya existe en Magic: The Gathering, el otro gran juego de Wizards of the Coast, y ha tenido un resultado no demasiado positivo para el juego. Haciendo que la mayor parte de lo que se produce para el juego sean colaboraciones, el grueso de los universos propios ha quedado relegado a un segundo lugar. Dando por resultados a colecciones que muchas veces no encajan con el tono del juego y que, además, se siente que no tienen la calidad suficiente para los estándares del juego para gran parte del fandom.
Desde Wizards of the Coast han prometido que, en el caso de Dungeons & Dragons, serán todo cartas de amor a las franquicias y sus fandoms, pero también lo hicieron con Magic: The Gathering. Y también han admitido ser conscientes de que Universe Beyond no es popular entre los fans del juego, incluso si eso no les va a impedir seguir sacando, al menos, tantas colecciones como las de dentro del universo. Por lo que es lógico que los fans de Dungeons & Dragons reaccionen con escepticismo a este acercamiento.
Eso no significa que vaya a ser necesariamente malo. Pero Wizards of the Coast tienen que demostrar que van a tratar con cariño Dungeons & Dragons y que pueden convencer a su público de que realmente Universe Beyond no va a afectar al trabajo que han hecho hasta hoy. Si lo consiguen, entonces en la Vision Keynote no ha habido más que buenas noticias para el futuro. Pero mientras sabemos qué ocurrirá, entre entusiasmo, cierto escepticismo cubre a los fans del juego y su futuro.
D&D has fans across the globe, from those who played the first pen and paper editions to those who follow the many comics, movies, video games and board games that arose from this iconic fantasy setting. D&D Beyond is a brand-new era for the game, a digital toolset which allows players to read all about the setting, make characters and plan games entirely on the web or on devices. All the elements of the hard copy books are there, but now you can edit on the fly as if building a character for a computer game.
En Disney han reconocido que están teniendo problemas para llegar al público joven. Star Wars llega al público mayor de 30 años, pero parece que ya no llama la atención entre los niños como lo hacía antes. Si a eso sumamos que las series están funcionando mucho peor de lo que esperaban, parece que tienen una crisis creativa entre manos. Especialmente considerando que hace ya siete años que no tenemos una nueva película de Star Wars, invitando a pensar que este universo muy, muy lejano puede estar en crisis. Especialmente porque The Mandalorian and Grogu ha sido abiertamente despreciada por la crítica.
Una película con poco sentido
El Mandaloriano es una serie que, en su estreno, fue muy apreciada. Dirigida por Jon Favreau, supo hacer todo lo que necesita hoy una franquicia de ciencia ficción para ser relevante. Tener un personaje con carisma, una mascota adorable que la gente quiere achuchar, hacer una inteligente mezcla de géneros y tener un tono esperanzador y más anclado en la aventura que otra cosa. Una fórmula ganadora que ha funcionado de forma sistemática en los últimos años, como ha demostrado Project Hail Mary.
De hecho, las dos primeras temporadas fueron un gran éxito. Tanto crítica como público disfrutaron muchísimo de las aventuras del Mandaloriano y Grogu, el bautizado por el público Baby Yoda. El problema es que en la tercera temporada la cosa se empezó a torcer. La crítica fue menos que entusiasta con una temporada errática y que parecía no tener claro a dónde quería ir, y el público no respondió de forma muy diferente: los números no fueron terribles, pero no fueron los de sus dos primeras temporadas. Y el discurso del público no fue tan entusiasta como el de las dos primeras temporadas. Comenzando a demostrar signos de agotamiento.
The Mandalorian and Grogu es un cierre para la serie en forma de película. Con todos los involucrados en aquella, quiere ser una gran fiesta para los fans. Pero la pregunta es, ¿existen aún fans de El Mandaloriano como para justificarlo? Y sobre todo, ¿tiene sentido como película?
Parece que la respuesta, sobre todo para esto segundo, es no. La crítica ha vapuleado a la película acusándola de ser como un episodio alargado, pero peor producido, sin realmente ser satisfactorio en ningún sentido posible. Salvo aquello donde nunca ha habido quejas. El Mandaloriano está genial, Grogu es adorable y la música es excelente, pero el CGI, la acción y la estética no parece el de una película, con una calidad muy por debajo de lo que se esperaría de una película de alto presupuesto. Ya no digamos de una producción de Disney. Aun encima, de una serie que destacó, precisamente, por el cuidado de todos estos aspectos.
Una galaxia muy, muy lejana que no entusiasma
Que la crítica y el público no siempre van de la mano no es algo desconocido. Pero con El Mandaloriano y con Star Wars, en general, suele haber cierto solapamiento. Algo que no son buenas noticias para Disney, incluso con unas proyecciones de los expertos tremendamente pesimistas.
Según los analistas, la película hará 80 millones de dólares en sus cuatro primeros días de proyección. Una cifra excelente para cualquier otra película, pero nefasta para una película de Star Wars: ninguna película de la franquicia ha hecho nunca menos de 100 millones. Algunas de ellas, consideradas fracasos por ello. Algo que hace pensar que The Mandalorian and Grogu puede ser el principio de algo que ya se estaba notando en las series. La gente quizás ya no está tan dentro de Star Wars como lo estaba hace diez años.
Los números tras su estreno, en cualquier caso, han sido algo mejores de lo esperado. Con 12 millones de dólares en su primer día, las previsiones ahora han incrementado hasta los 90 millones. ¿Significa esto que The Mandalorian and Grogu está camino de ser un éxito por sorpresa? No. Significa que puede ser un fracaso menor de lo que se esperaba. Pero salvo que acabe haciendo unos números mucho mayores, parece que va a engendrar una conversación que nadie quiere tener. Que quizás Disney está agotando sus franquicias.
Quizás el público ya no está ahí. Está cansado de Star Wars. Son décadas de la misma franquicia, de supremacía cultural, y no siempre calidad a la altura del mito. Es posible que solo necesite un descanso o encontrar la tecla adecuada. Es imposible de saberlo. Quizás, sí, Star Wars esté agotado y ya no interese como antes. Pero lo que parece evidente es que The Mandalorian and Grogu ya no interesa como en sus dos primeras temporadas. Y que en Disney deben empezar a plantearse qué están haciendo con Star Wars.
Sí, efectivamente. Ya es oficial: hasta los fans más locos de Star Wars ya están un poquito cansados de una galaxia muy, muy lejana, y es totalmente lógico. Al final, la sobredosis de Disney+, entre The Mandalorian, Ashoka, Obi-Wan Kenobi, El Libro de Boba Fett, The Acolyte y las series de dibujos animados ha sido suficiente para despojar a la saga de epicidad. Y lo peor es que hace unos años tuvieron la oportunidad de cambiarlo todo… pero no quisieron.
Un submundo muy, muy lejano
Aunque ahora nos hemos acostumbrado a Star Wars, hubo una época en la que no era así. En 2005, el mismo año que George Lucas presentaba La venganza de los Sith, anunció que estaba preparando una serie basada en Star Wars, ¡y menuda serie! Os aviso que cuanto más sepáis de ella, más rabia os va a dar que nunca vayamos a verla. El propio director anunció que lo consideraba “una manera diferente de hacer películas”, y que estaba trabajando en un proceso para conseguir reducir el presupuesto y hacer unos 100 episodios… de momento. En total, según se dice, se llegaron a planear hasta 400 capítulos de Star Wars: Underworld.
De hecho, Lucas llegó a contratar a un buen puñado de guionistas para contar historias que transcurrieran entre el Episodio III y el Episodio IV y se escribieron hasta 50 episodios, que se empezaron a desarrollar… hasta que cinco años después, el director tuvo que reconocer que el presupuesto se les había ido de las manos. Y es una pena, porque todo lo que sabemos del proyecto suena estupendo: divertido, con acción, mucho diálogo y multitud de personajes interconectados en una especie de película noir. Ah, sí, y ambientada en Coruscant.
Al fin y al cabo, entre el Episodio III y el IV es cuando el Imperio sube al poder y es más interesante conocer los suburbios, lo que se cuece tras los Jedi, los Sith y el Senado galáctico. Al fin y al cabo, Star Wars tiene cientos de personajes de los que jamás ha dado tiempo a contar más, desperdigados por la galaxia y por el Universo Compartido: novelas, videojuegos, cómics, etcétera. Esta era una oportunidad de oro para, antes de ponerse con la trilogía de secuelas, contar todas las historias que se habían quedado atrás. Y en cuanto a tono la compararon con El Padrino y Deadwood, así que no estaban tirando precisamente a lo bajo: un Star Wars más maduro, oscuro y serio, pero lleno de acción. Justo lo contrario de lo que hemos acabado teniendo.
¿Y qué pasó? Pues lo que imaginas: decenas de personas, cientos de efectos visuales, cientos de decorados… Y, al final, el dinero no daba para tanto. Eso sí: distintos proyectos posteriores han ido picando de aquí y de allí, reciclando ideas de la serie. Por ejemplo, el videojuego The Force Unleashed, Star Wars: Rebels, El despertar de la Fuerza, Rogue One o incluso productos culturales de fuera del universo galáctico, como God of War (sí, os lo prometo) o Rebel Moon. La cancelación de esta serie, que prometía ser todo lo que Star Wars no nos da ahora, es una de las mayores decepciones de la carrera de George Lucas, pero sí que consiguió algo muy importante.
Lucas quería hacer televisión por menos dinero que una película, pero que luciera igual de espectacular… Y ya anunció que la tecnología tardaría en llegar. Al final, lo hizo: el Stagecraft, que hace que todo sea mucho más barato. Tristemente, llegó tarde: lo suficiente como para que nos tengamos que aguantar con The Mandalorian. George, ¿no te apetece volver a intentar Underworld?
Aunque a algunos (lo reconozco) nos cuesta entender el motivo por el que El ascenso de Skywalker recaudó más de 1000 millones de dólares en la taquilla global, lo cierto es que han pasado siete años, y muchas cosas entre medias: el panorama audiovisual ha cambiado por completo y la llegada de Disney+ ha hecho que Star Wars pase de ser un evento a convertirse en una mera costumbre. Y claro, ha aguado por completo el estreno de The Mandalorian and Grogu, que dista mucho de ser “por todo lo alto”.
De mal en peor
De momento solo tenemos datos de los pases previos, que se han embolsado 12 millones de dólares. ¿Y qué significa eso? De momento nada, pero hay que tener en cuenta que Han Solo: Una historia de Star Wars se embolsó 14,1 millones en el mismo periodo, así que la cosa no pinta bien para este spin-off televisivo,. Bien es cierto que es casi imposible que, como le pasó a aquella, The Mandalorian and Grogu pierda dinero gracias a su presupuesto ajustado, pero todo va a depender del boca-oreja del público.
Para todo acto hay una consecuencia, y en el caso de Disney, que ha decidido vivir a lo grande la etapa de las franquicias, esta es aguantar la devaluación de su marca. Había un limite que se ha superado con creces, y ahora la única duda es si el fin de semana conseguirá poner al spin-off de The Mandalorian en un lugar lo suficientemente privilegiado como para superar a Han Solo. Esto, os lo aseguro, no es lo que esperaban.
No hay otra película familiar hasta Toy Story 5, y eso es lo que puede salvarla, pero ahora mismo los aficionados a la taquilla (que haberlos haylos, es toda una ciencia) no saben muy bien qué esperar de este fin de semana que, a la chita callando, va a marcar el futuro de Star Wars. Si tenemos suerte, el futuro de todas las franquicias. Crucemos los dedos.