David Ellison, CEO de Paramount, intentó adquirir Warner Bros. en un período de tres meses, pero las negociaciones no alcanzaron resultados positivos. A pesar de ofrecer 19 dólares por acción y un puesto de co-director a David Zaslav, CEO de Warner, el acercamiento no fue suficiente para concretar el acuerdo. Finalmente, el 5 de diciembre, Warner optó por colaborar con Netflix, rompiendo así las negociaciones con Paramount.
No sólo te hacen ghosting a ti tras un sábado noche
El proceso de cortejo comenzó el 14 de septiembre, cuando Ellison, en compañía de su padre Larry Ellison, organizó una cena con Zaslav para discutir la posible adquisición. Durante esta reunión, Ellison mostró su compromiso al extender una oferta generosa y estratégica, que incluía la posibilidad de una posición de liderazgo compartido en la nueva entidad resultante de la adquisición. Sin embargo, a finales de año, todo se derrumbó cuando Warner eligió a su competencia directa, Netflix, para su futura alianza, dejando a Paramount a la deriva.
Tras la ruptura de las negociaciones, Ellison intentó comunicarse con Zaslav para presentar una nueva propuesta. Sin embargo, sus intentos de contacto fueron ignorados, lo que ha sido calificado como ‘ghosting’ en el ámbito empresarial. Mensajes como “He intentado llamarte sobre una nueva cifra que hemos mandado” y “Por favor, llámame de vuelta para discutirlo en detalle” quedaron sin respuesta, dejando a Ellison en una situación incómoda y frustrante.
Ahora, tras el fracaso de estas negociaciones, se han comenzado a rumorear las posibilidades de que Paramount considere una OPA hostil contra Warner. Este movimiento, aunque arriesgado y potencialmente polémico en el dinámico mundo empresarial actual, podría ser el siguiente paso en la búsqueda de Ellison por concretar su visión de expansión. Sin embargo, la historia nos ha mostrado que tales maniobras rara vez terminan bien para los involucrados en el sector.