Michael, la película que ha arrasado en los cines este fin de semana y que cuenta una versión edulcoradísima de la vida de Michael Jackson, termina en 1988. Es por evitar hablar de los cargos de abuso infantil que evita regateando como puede, claro, pero de paso se deja una de las etapas más apasionantes de su vida y la pieza clave de Jackson como cultura pop: cuando estaba tan en la cima que decidió probar suerte en las salas de cine, haciendo películas como The Wiz (una adaptación sui generis de El mago de Oz), el cortometraje Captain EO (dirigido por Francis Ford Coppola y que se mostraba en los parques Disney) y, por supuesto, Moonwalker.
Secuestrand… salvando niños
Moonwalker, estrenada directamente en vídeo en 1988, era, en realidad, una recopilación de pequeños vídeos musicales con el cantante como protagonista, sin ningún tipo de unión entre ellos. Era más interesante de lo que parecía, ojo: había incluso una secuencia medio animada en plastilina con su canción Speed Demon), y hasta otra que se llevó el premio en Cannes a mejores efectos visuales, Leave Me Alone. De hecho, aunque los productores no quisieran estrenarla en cines, lo cierto es que estuvo en el número 1 de la lista de alquileres en VHS en Estados Unidos durante 22 semanas, y 14 en el de venta. Obviamente, había que hacer algo más con el prodigio en cuestión.
El propio cantante contactó con SEGA con la esperanza de que hicieran un videojuego sobre él. Así, sin ego ni nada. En 1990, ya tenían preparado Moonwalker, basado en la película, obviamente, y particularmente en su videoclip Smooth Criminal. Pero, ¿cómo haces un videojuego basado en un videoclip, en la era donde aún ni siquiera se había inventado el Dance Dance Revolution? Era muy sencillo: siguiendo las instrucciones de Jackson y creando un beat’em’up. Bueno, dos, en realidad: uno para arcades y otro para Mega Drive y Master System. Fue un éxito, sí, pero tres años después la cosa empezó a oler a podrido.
En el corto en cuestión, Jackson, junto a una niña, descubre sin querer la guarida de Mr. Big, un malvado mafioso que quiere conseguir que toda la Tierra acabe adicta a las drogas, ¡empezando por los niños! Por supuesto, la labor del cantante es evitarlo. Y eso es también lo que vemos en el videojuego, con un pequeño problema: parecía que Jackson, en lugar de salvarlos, los estaba secuestrando en un movimiento que en 1990 era inocuo y en 1993, tras la primera denuncia por acoso sexual, empezó a verse como algo turbio. Desde luego, no ayudó a su defensa.
De hecho, en su versión de consola (que no en la arcade), el centro de la jugabilidad era encontrar niños y secuestr… salvarles, muchos de ellos estando escondidos detrás de objetos del escenario. Además, rescatarlos aumentaba la salud de Jackson, y al terminar de encontrarlos a todos, Bubbles aparecía y llevaba a Michael a luchar contra Mr. Big. Todo ello, claro, al ritmo pixelado de sus canciones. ¿Era un juego divertido? Desde luego. ¿En el momento nadie vio nada raro? Claro. ¿Era su intención? En absoluto. ¿Ha envejecido mal y no tiene pinta de que vaya a salir en Michael 2? También.
La parte buena es que esta relación entre Jackson y SEGA hizo que colaborara en la banda sonora de Sonic 3 (aunque acabara dejando el proyecto), apareció en Space Channel 5 y hasta, después de su muerte, se planteó un MMORPG basado exclusivamente en él titulado Planet Michael. Por suerte, este sacadinero no salió a la luz y su memoria se acabó respetando. Con o sin videojuegos de secuestrar niños.