Andrew Gavin, co-creador de la emblemática franquicia de videojuegos Crash Bandicoot, ha expresado su descontento con la remasterización N. Sane Trilogy, lanzada en 2017. Según Gavin, a pesar de que el juego logró capturar visualmente la esencia del original, hubo cambios significativos en la mecánica de salto que impactaron negativamente en la jugabilidad.
Un salto sin matices
En una publicación reciente en LinkedIn, Gavin explicó que el juego original ajustaba la altura de los saltos en función de la duración con que el jugador presionaba el botón de salto. Este sistema permitía a los jugadores realizar saltos precisos y variados, dependiendo de la presión que ejercieran. Sin embargo, en N. Sane Trilogy, los desarrolladores optaron por un sistema de saltos de altura fija, lo que, según Gavin, modificó fundamentalmente la experiencia de juego al hacer que cada salto fuese “increíblemente alto y flotante”.
Gavin también sugirió que los desarrolladores de la remasterización podrían no haber comprendido la importancia de esta mecánica original o, quizás, subestimaron su impacto. Como resultado, muchos jugadores encontraron que el nuevo sistema hacía que ciertos saltos fueran inalcanzables, alterando la jugabilidad a la que los fanáticos estaban acostumbrados desde su lanzamiento en 1996.
A pesar de que los gráficos de N. Sane Trilogy mantienen una fidelidad visual al diseño original, Gavin advirtió que la experiencia del jugador se ha visto comprometida por estos cambios mecánicos, destacando que la sensación de control y precisión del juego original se ha perdido en esta modernización. La N. Sane Trilogy está disponible en múltiples plataformas, incluyendo Xbox One, PlayStation 4, Nintendo Switch y PC, y los jugadores han podido experimentar estas diferencias por sí mismos.