Ya no importa ni siquiera que algo fracasara o triunfara en primer lugar: la industria del entretenimiento parece estar atrapada en un ciclo de nostalgia absurda, donde las marcas conocidas son preferidas sobre nuevas ideas, en un intento por capitalizar el interés del público. Este fenómeno se observa de forma prominente en las adaptaciones de sagas literarias, como es el caso de Oscuros, también conocida como Fallen, escrita originalmente por Lauren Kate. Después de casi una década del fracaso de su primera adaptación cinematográfica, la serie basada en la misma novela se estrena este 19 de junio en AMC+, buscando revitalizar un título que alguna vez fue un gigante en el romance paranormal juvenil.
A ver si ahora cuela
Oscuros fue un gran éxito en el auge de las historias de romance paranormal que surgieron a raíz del fenómeno Crepúsculo, abriendo la puerta a una generación de sagas como Vampire Academy y Cazadores de sombras. Sin embargo, su primera película, lanzada en 2016, tuvo un presupuesto de 40 millones de dólares y solo recaudó 41 millones de vuelta, lo que plantea interrogantes sobre la viabilidad de nuevas adaptaciones de sagas que, aunque populares en su momento, han caído en el olvido.
A pesar de lo anterior, se le ha dado una segunda oportunidad con una serie protagonizada por Jessica Alexander y Gijs Blom. Sin embargo, muchos se preguntan si este revival logrará captar la atención del público que una vez se sintió atraído por la historia de Luce y Daniel, o si, por el contrario, será otro fracaso más en un panorama donde otras adaptaciones, como Vampire Academy, no tuvieron el éxito que esperaban.
El regreso de Oscuros invita a la reflexión sobre la estrategia de las plataformas de streaming al renovar títulos del pasado. A medida que la nostalgia se convierte en moneda corriente, surge la pregunta de si realmente existen fanáticos esperando una segunda oportunidad para esta saga o si los estudios deben enfocarse en explorar nuevas narrativas en lugar de rescatar historias olvidadas.