La reciente controversia en torno a las declaraciones de Rosanna Arquette sobre el uso del término racista “nigger” en las películas de Quentin Tarantino ha desatado un nuevo cruce de palabras entre la actriz y el aclamado director. En una entrevista con The Times UK, Arquette calificó Pulp Fiction como una obra icónica, pero expresó su disgusto por el uso de esa palabra, considerándolo “racista y asqueroso”. Según ella, este uso no es arte, sino una concesión inaceptable en el ámbito cinematográfico.
La palabra con N
La respuesta de Tarantino no se hizo esperar y fue tan contundente como se podía prever. En declaraciones a Deadline, el director insinuó que las críticas de Arquette eran cinicismos motivados por intereses personales y falta de honor. “Espero que la publicidad que estás teniendo de 132 medios distintos escribiendo tu nombre e imprimiendo tu foto merezca lo irrespetuosa que has sido conmigo“, señaló, recordándole que ella había mostrado entusiasmo al trabajar en Pulp Fiction.
Este intercambio ha ahondado en el recurrente uso de lenguaje racial en la filmografía de Tarantino, quien ha usado el término en Pulp Fiction 20 veces, mientras que en su obra Django desencadenado lo hace más de 100 ocasiones. Esa diferencia resalta el tratamiento del lenguaje y las cuestiones raciales en sus trabajos, que han sido objeto de análisis y debate durante años.
La tensión entre Arquette y Tarantino pone de relieve las complejidades del arte y la representación en el cine contemporáneo. Estos comentarios surgen en un momento en el que Tarantino se encuentra en el ojo del huracán, ya que también ha hecho comentarios polémicos sobre otros actores, como Paul Dano y Matthew Lillard, lo que podría intensificar aún más el escrutinio sobre su próxima película, que ha prometido será su última obra cinematográfica.