Cada semana salen decenas de videojuegos. Esto no es exageración. Aunque a nuestros oídos solo llegan unos pocos elegidos, salen tantos videojuegos que es literalmente imposible hablar de todos o siquiera saber de su existencia. Pero a veces pasan por debajo de nuestro radar juegos realmente interesantes. Juegos que hacen apuestas locas, interesantes, que de verdad son diferentes. Por ejemplo, mezclar los elementos que más gustan del juego online con un juego de acción. Que es lo que ha hecho, por ejemplo, un juego que ha salido esta semana: 33 Immortals.
Un juego divino
33 Immortals es un videojuego de acción en vista cenital que salió el pasado 10 de junio, causando una pequeña conmoción. ¿Por qué? Porque no se juega como ningún otro juego que hayas jugado antes. O para ser más exacto, se juega como otra clase de juegos que has jugado, pero no de esta manera. Porque a lo que más se parece es a una combinación de un juego de acción como Hades y una raid como las de World of Warcraft.
El motivo para esto es que 33 Immortals parte de una premisa básica: cada partida se juega con hasta 33 personas de forma cooperativa al mismo tiempo. Teniendo que coordinarse en la medida de lo posible, el juego se inspira en las raids de los MMORPG para crear un estilo de juego singular y dinámico. Hace falta crear sinergias, coordinarse y asegurarse de ir todos juntos para poder superar los numerosos y brutales encuentros que propone el juego, ya sean sus puzzles, sus trampas, sus enemigos o por supuesto, sus enormes bosses.
Todo esto, además, debemos hacerlo mientras viajamos desde el infierno hasta el cielo pasando por el purgatorio en una travesía inspirado por un libro que ha inspirado ya a numerosos videojuegos: La Divina Comedia, de Dante Alighieri. De hecho, de ahí la razón por la que hay exactamente 33 jugadores simultáneos en el juego. Pues aunque hicieron pruebas para hasta 100 jugadores, como el libro tiene 33 capítulos, decidieron que como era mucho más manejable esa cifra, ese homenaje al libro era mucho más apropiado.
Todo por las sinergías
Además, es algo que se demuestra en todos los pequeños detalles del juego. Todo el arte está inspirado en el libro y su representación de cada una de las partes del otro mundo. Infierno, Purgatorio y Cielo son distintivos y plagados de peligros. Algo que se ajusta bien a la estructura de mazmorras del juego, que recuerda a la composición de juegos como Hades o Diablo, especialmente en sus dos primeras entregas, donde debemos avanzar no solo de forma constante, sino sabiendo que cada nueva sala puede ahondar en nuevos peligros inimaginables, no solo por los enemigos, sino por las amenazas ambientales que pueda contener.
Del mismo modo, la cooperación en el juego también se extiende a otro detalle como son las armas. Con siete pecados capitales y siete virtudes, cada una de ellas representando un arma diferente, se espolea que los jugadores elijan un arma diferente y busquen a quienes usan el arma equivalente de su otro lado, ya que sinergizan y crean efectos superiores, resultando en versiones superiores y mucho más devastadoras. Demostrando la necesidad de jugar con la cooperación.
Generando una gran respuesta entre el público, quizás su único problema es que aún hay muchas cosas por pulir y falta aún por ver cómo evolucionará y se sostendrá al cabo del tiempo. Pero de entrada es un juego interesante, con una propuesta fina y brillante, que resulta refrescante y novedosa para quienes busquen un juego de acción cooperativo diferente y relativamente ágil. Con partidas de apenas 25 minutos por run, es un juego fácil de coger y echar una partida, haciendo que sea fácil ponerse y jugar sin mayores compromisos, a diferencia de las raids de los MMORPG de los que se inspira.
Si de aquí conseguirán sacar un juego brillante está por ver, pero lo que es evidente es que ya hay un buen juego. Uno que merece la pena darle, al menos una oportunidad. A fin de cuentas, no nos proponen todos los días viajar del infierno al cielo todos los días.